Dr. David Sznajderhaus

El campo de acción de la medicina de emergencias en la medicina deportiva es muy amplio. La diversidad de las actividades deportivas, cada una con sus riesgos especiales, para las que hay que estar prevenidos, es grande, y puede aparecer prácticamente cualquier emergencia inesperada en todo acontecimiento deportivo, tanto entre los participantes como entre los espectadores. Los primeros cuatro minutos en un accidente cardiovascular por ejemplo, marcan, en algunas circunstancias, la diferencia entre la vida y la muerte por lo que los médicos del deporte deberían tener, como parte de su preparación profesional, un conocimiento teórico-práctico sobre medicina de emergencia y la aplicación de las técnicas de RCP, (Resucitación Cardio Pulmonar), que garanticen la atención adecuada del paciente crítico, desde el momento y lugar en los que se produce el accidente hasta la llegada de personal altamente preparado con los recursos suficientes para continuar con la atención. En la educación formal, los médicos no recibimos una formación específica que nos permita ofrecer asesoramiento especializado en muchos de los temas relacionados con el deporte ni con la emergencia. Esta necesidad incluye también, al personal no sanitario: técnicos, entrenadores, masajistas, deportistas, etc., a quienes se les debería ofrecer una formación completa, con conocimientos y procedimientos necesarios para tratar a los pacientes de una manera organizada y prioritaria para cada situación. Por otra parte, en la actualidad, son cada vez más los individuos de todas las edades que practican una amplia variedad de deportes y actividades físicas recreativas. Del mismo modo se ha incrementado el número de espectadores que acuden a presenciar todo tipo de eventos deportivos, desde los campeonatos escolares hasta las grandes pruebas internacionales, sin olvidar las enormes concentraciones que se producen en algunos de los deportes como Maratones populares. Estas grandes concentraciones humanas, a las que hay que sumar la pasión que algunos deportes despiertan entre los aficionados, agregan un factor más de riesgo de posibles emergencias. La infraestructura sanitaria que cubre los eventos deportivos, es insuficiente, y de aquí surgen las siguientes preguntas:
¿Con qué medios debe contar una institución deportiva?
¿Cómo se debe organizar la asistencia médica?
¿Cómo atender una emergencia en el lugar del accidente?
¿Cómo trasladar correctamente al deportista lesionado?
¿Qué nivel de riesgo tiene cada deporte?
Probablemente en este pequeño cuestionario encontremos una realidad que nos sorprenda. Dar una respuesta a estas y otras preguntas debería formar parte de la agenda diaria de dirigentes, políticos y de todos aquellos que de una u otra manera estamos implicados, además de trabajar en esta apasionante actividad, pensando que detrás de una camiseta representativa de un club o un país, hay un ser humano que casi no puede tomar propias decisiones sobre su salud sin que esto implique, quedar fuera.