Sc. Alina Rodríguez Sánchez.

Tradicionalmente la adolescencia ha sido considerada como un período crítico del desarrollo principalmente en las culturas tecnológicamente más avanzada.
La llamada turbulencia o tempestad de este período de la vida ha sido atribuida por unos a los cambios fisiológicos, por otros a los problemas culturales, sin embargo en determinadas culturas en las cuales las demandas no son tan estrictas para determinada etapa de la vida, la adolescencia no es vista como un período difícil.
Concordamos con Mussen, Conger y Kagan (1977), en que el período de la adolescencia frecuentemente representa un problema peculiar de ajuste en la sociedad.
Existen diferentes puntos de vista sobre el problema de la adolescencia como un período difícil.
Por una parte investigadores aseguran que los adolescentes y jóvenes de hoy son más rebeldes, más perturbados emocionalmente, más promiscuos sexualmente, menos idealistas y más críticos de los valores de la cultura adulta actual que los adolescentes de épocas anteriores.
Para apoyar estas aseveraciones son usados diversos hechos de disturbios y conflictos que van desde enfrentamientos sociales hasta problemas de uso de drogas, enfermedades de transmisión sexual, embarazos precoces, hasta el suicidio.
Otros aseguran con la misma fuerza de los anteriores que los adolescentes actuales son más inteligentes, mejor informados, menos sentimentalistas, más genuinamente idealistas, no más promiscuos de lo que habrían sido sus padres durante la adolescencia; sino más abiertos, honestos y tolerantes que ellos, menos hipócritas, etc., de lo que fueron los adultos actuales cuando atravesaron por esta época de la vida.
Por otra parte un tercer grupo asegura que las presumidas diferencias, buenas o malas entre los adolescentes actuales y los de generaciones anteriores son más una cuestión de forma que de contenido y que constituyen generalizaciones no fundamentadas, basadas en comportamientos de jóvenes atípicos, poco numerosos y más activos. Esta visión advierte que toda generación de adultos ve con alarma las conductas de los adolescentes y que siempre ha habido diferencias entre las generaciones en cuanto a creencias, gustos, modos y costumbres.
En resumen estos autores afirman que las evidencias disponibles no apoyan las súper simplificaciones engañosas, pero que no es adecuada la tendencia a considerar que todos los adolescentes son parecidos o que se enfrentan con parecidas exigencias ambientales.
Se hace necesaria una apreciación más profunda de los problemas y demandas del desarrollo de los adolescentes en general y distinguirlos de aquellos problemas que caracterizan a grupos particulares de adolescentes de la sociedad.
En nuestro criterio algunos problemas que comúnmente se identifican como problemas de la adolescencia, en realidad no son intrínsecos y necesarios de esta etapa del desarrollo, sino consecuencia de determinadas condiciones socioambientales, culturales, etc., que se combinan de manera peculiar provocando que en determinados grupos de adolescentes, en una determinada sociedad, se manifiesten con determinado grado de generalidad.
Hasta aquí hemos reflexionado sobre los diferentes puntos de vista con relación a la valoración social del adolescente, y las consideraciones sobre esta como período crítico o no la criticidad o no de este período. A continuación nos referiremos a sus principales características.
La adolescencia es una etapa importante en el desarrollo del individuo, en ella ocurren cambios morfológicos, funcionales, psicológicos y sociales, vistos en su integridad, de una forma dinámica y espontánea.
Estos cambios se producen en ambos sexos, con una expresión peculiar en cada uno de ellos y se caracterizan de forma general por:
• Suceder rápido de forma muy notable.
• El desarrollo se produce en espiral, con aceleraciones y retrasos.
• Es un período relativamente corto en la vida del ser humano, pero sus cambios son tan significativos que se inicia en la niñez y termina en un organismo adulto.
• Los cambios aunque pueden localizarse para su descripción y estudio en esferas o estructuras psicológicas específicas, abarcan la personalidad en todas sus dimensiones.
Esta etapa es nombrada y definida de diversas maneras en la literatura especializada. Unos autores prefieren clasificarla a través de dos etapas, independiente una de otra, y les nombran: Pubertad y Adolescencia (Scammon,R.E. (1930),Vandervael,E.(1943), Comas,J.(1957), Spranger,G., Buhler,C.,Kon,I:S. (1990), Claparede,E. E) y otros como etapa única, yen ella incluyen dos sub-etapas: pubertad y adolescencia (Silber,T.G., M.M, Munist, M.M Maddaleno, E.N Suárez., (1990).
Nosotros preferimos asumir la clasificación que ofrece la Organización Panamericana de la Salud (OPS), representada por Silber,T.G., Munist, M.M, Maddaleno, M.M y Suárez, E.N. (1990).
Estos investigadores nos brindan un enfoque integral y holístico de esta etapa, definiéndola como adolescencia y en ella incluyen todos los cambios que suceden en la misma, tanto morfofuncionales como psicosociales. Al respecto afirman: “La salud integral y el bienestar del adolescente pueden concebirse y caracterizarse dentro de un conjunto de interrelaciones muy dinámicas de tres sistemas básicos: biológico, psicosocial y medio ambiente, tomando como ejes integradores los procesos básicos que ocurren en el adolescente”:
• Crecimiento, maduración y diferenciación.
• Desarrollo integral basado en los aportes de los micro-ambientes: familia, escuela, deporte, recreación institucionalizada etc.
• Ejercicio de la sexualidad y sus implicaciones en el proceso reproductivo.
Nosotros opinamos que la madurez como proceso incluye todos los demás, citados con anterioridad. Estos autores en su obra caracterizan a través de este proceso todos los cambios que ocurren en el adolescente y para ello establecen la siguiente clasificación:
• La maduración física: Incluye el crecimiento corporal general que incluye la capacidad de reproducción.
• La maduración cognoscitiva: una nueva capacidad para pensar de manera conceptual y futurista.
• La maduración psicosocial: una comprensión mejor de uno mismo en relación con los otros.
A pesar de esta clasificación versar sobre los cambios más generales que ocurren en el individuo a esta edad, no satisface totalmente las necesidades del presente estudio, pues separa los aspectos cognoscitivos de los psicosociales.
Si comprendemos la personalidad en su unidad cognitivo-afectiva y esta deviene tal, en partes de los diversos contextos e intercambios sociales, nos sería difícil estudiar lo cognitivo sin considerar su esencia social o describirlo como proceso y luego agregarle lo social.
Por tal motivo, nosotros preferimos describir las características y los cambios del adolescente a partir del escenario social en el que desarrolla la actividad deportiva, en los entrenamientos y las competencias. En próximos artículos será motivo de análisis la inter influencia de los factores físicos y psicológicos en el adolescente deportista durante la práctica de su actividad deportiva.

BIBLIOGRAFÍA

Silber, T.J. (1992) Manual de Medicina de la Adolescencia. Munist, M.M.,Maddaleno,
M, Suárez, E.N. OPS. Washington.
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