Por la Lic. Patricia Fuentes

“Hay muy pocos momentos presentes que no podamos soportar. Lo que realmente nos perturba es la facilidad con que arruinamos el presente, pensando en el pasado o en el futuro.”
Charles H. Elliot – Laura L.Smith.

La ansiedad como un proceso psico-físico ocupa un lugar importante en el deporte, debido a las características mismas de “La Competencia”.
Un Torneo de golf es:
IRREPETIBLE/IMPREDECIBLE/EVALUATIVO/CON CONSECUENCIAS POSITIVAS O NEGATIVAS.
Enfrentarnos a un Torneo ya nos pone en una situación ansiosa, pero un cierto grado de ansiedad es necesaria para un óptimo rendimiento. El problema se da cuando sobrepasamos el umbral permitido. Aquí es cuando podemos y debemos ” hacer algo” para no ser arrastrados y cometer errores debido a la ansiedad.
Cuando nosotros catalogamos la situación en la que estamos como “AMENAZANTE”, comienza un proceso de ansiedad psicofisiológico :
SEÑALES FÍSICAS: Sudor excesivo, frecuencia cardiaca elevada, molestias gastrointestinales, fatiga, etc.
SEÑALES PSICOLÓGICAS: Pensamientos negativos, creencias.
¿ Qué factores hacen que mis pensamientos generen ansiedad ?
Adicción a la aprobación: El golfista tiene muy en cuenta qué opinarán de él, por su score o por su calidad de tiros.
Predecir el futuro negativamente: Se pone a pensar en lo malo que puede resultar un golpe. En los peligros del hoyo que viene, por ejemplo.
Ver todo peor de lo que es: Cualquier error en el campo es visto más problemático de lo que es y la solución “dificultosa”. Perfeccionismo: El deseo de cubrir todas las variables, abarcar todo y tener un resultado excelente, lleva a tomar el mínimo error, como un fracaso.
Desconcentración: Viajar con el pensamiento al golpe siguiente o al resultado final, lleva al golfista a no poner el pensamiento en el presente, lo cual es motivo de desconcentración. Si ya tenía el problema de la ansiedad, ahora suma otro: UNA BAJA EN LA CONCENTRACIÓN.
Sabiendo que nuestros pensamientos pueden ser los estímulos que despierten el proceso de ansiedad, es claro que la solución está en “nuestra cabeza”, en el auto diálogo que nos acompaña 18 hoyos. Poniendo atención en ellos, detectándolos y poniéndolos a prueba, empezamos a encontrar la solución.
Someter a juicio nuestros pensamientos, hará que podamos ver la situación con alguna salida positiva. Nos ayuda también, calcular nuevamente el riego o imaginar si pasara lo peor, con qué recursos cuento para enfrentarlo ( generalmente el golfista ansioso subestima los recursos con los que cuenta para enfrentar el problema. Se sobrestima en la elección del tiro y se subestima cuando tiene que resolver el error.
Los pensamientos a veces aparecen en forma de “creencias” y algunas son grandes generadoras de ansiedad.
1- ” Tengo que hacer todo bien”
El golfista perfeccionista cree cosas como: ” No puedo errar un putt de 1 metro”, ” no puedo cometer éste error” ( cuando el mismo es cometido por mejores jugadores que él) No se permite ver lo positivo de su swing y su juego.
2-” Después de algo muy bueno viene algo terrible”.
Por ejemplo: ” Hice 3 pares seguidos, en cualquier momento me mando un doble bogie.”
3- ” Yo puedo controlar todo”
Lleva a ver el error como un descontrol y no como parte del juego.
Por ejemplo: ” Cómo se me escapó que estaba ese árbol, soy un estúp…”
4- ” Yo no puedo solo”
Busca ayuda en todos los demás. Lo que falta es confianza y reconocimiento de sus posibilidades ( se da mucho en mujeres) Por ejemplo: ” Lo que pasa es que no tomé mi clase y aparte estas maderas no son para mí”
Con respecto al perfeccionismo, quizás mucho de ustedes tengan grandes recompensas por aplicarlo en sus trabajos, empresa o estudios, y no crean en que sea un problema generador de ansiedad, si fuese así, les sugiero aplicarlo más en la fase de entrenamiento que en la competencia en si. A veces la misma receta no sirve para todo, comprender la esencia del golf y adaptar nuestra personalidad a ella, nos da a la larga muchos birdies.
Bueno, espero amigos que sigan la búsqueda. Yo doy por terminado mi artículo, luego de corregirlo 10 veces, ¡no sé!…tiene algo que no está del todo bien, ¡en fin!, el tiempo no me alcanza, mientras escribía pensé en todo lo que tengo que hacer después, y con el corazón en la mano y la birome mojada de sudor, me despido a pesar de no estar conforme, sabiendo que pude hacerlo mejor….
¡¡¡¡CHISTE!!!