Lic. Aldo Montoya

Próximamente asistiremos al aniversario número 100 de una de las competencias más prestigiosas y legendarias del mundo, el Tour de France. Carrera que se desarrolla a lo largo y a lo ancho de este país, y que se disputará desde el 29 de junio hasta el 21 de julio, donde recorrerán los mejores ciclistas del mundo con sus equipos, los 3360 km que demanda la prueba.
Para poder introducir al psicólogo del deporte en este mundo del ciclismo de ruta por etapas, es importante entender; que no se trata solo de subirse a una bicicleta y pedalear, sino que debemos familiarizarnos tanto con el reglamento como las características y las variables que intervienen en las diferentes etapas que componen la carrera. Por lo cual veamos algunos de los aspectos que el psicólogo deberá tener en cuenta para desarrollar eventualmente una intervención Psicodeportológica.
Ese es el objetivo del presente trabajo, que el lector comprenda cuales son los aspectos más significativos de las etapas, a los fines de poder pensar eventualmente un principio de abordaje de entrenamiento psicológico. Pensar en cada uno de los pilares de la Psicología del deporte, e intentar implementarlo es una tarea que excede el presente trabajo, y mucho más aún si entendemos que cada estrategia mental por equipo e individual, estará determinada por las características de cada corredor como las circunstancias que se presenten en la carrera. Ahora sí, salvando esta aclaración, largamos.
La competencia se desarrollará en 21 días con tan solo dos días de descanso. Cada etapa se realiza en un día, las cuales contemplan distancias que oscilan desde los 228 km. (por etapa en conjunto) hasta las 25 km. en la contrarreloj individual y por equipos (CRI, CRE), lo que traducido en una dimensión temporal sería el equivalente a pedalear aproximadamente hasta 6 horas y media por día; a las etapas más cortas que duran un poco menos de una hora aprox. Usualmente el promedio de velocidad por etapa de conjunto es de 41 km por hora, y en la contrarreloj 60 km por hora, llegando a alcanzar los descensos en montaña 110 km por hora, obviamente, dependiendo de las condiciones climáticas y el piso. Respecto de estas condiciones, prevalecen aquellas asociadas al verano.
Durante la competencia, el ciclista está expuesto a estímulos como, publico (gritos, bocinas, silbidos), prensa (vehículos), comisarios deportivos en vehículos de control, vehículos de apoyo de equipos, otros competidores, relieve, obstáculos en el terreno, clima, motivo por el cual se desprende que el deportista debe estar muy atento a los aspectos externos que intervienen en la carrera.
De aquí, que la articulación de estas variables genere una etapa única cada día; por momentos difícil de predecir por el competidor y su equipo a pesar de tener una estrategia previamente armada. Esto implica exponer al ciclista a la incertidumbre de diferentes circunstancias, y por ende en función de las características de cada etapa, se necesitarán diferentes requerimientos
psicológicos.
No debemos menospreciar las variables inherentes a la competencia que comenzarán a influir con el pasar de los días, llámese posiciones, puntajes, abandonos, caídas, alteraciones en la salud (por ejemplo estados gripales) que le genera un aditamento más al rendimiento mental ya sea para bien o para mal. Como sabrá, dicha lectura estará asociada más, a una lectura personal del deportista sobre las cuales el psicólogo deberá poner su atención.
Entonces, retomando, en el Tour, existen 3 tipos de pruebas principales, las cuales difieren en el nivel de exigencias, y que a los fines prácticos comprensivos han sido clasificados en función de 4 dimensiones principales:

  • distancia,
  • tiempo
  • intensidad
  • cantidad de corredores

Dependiendo del modo como se articulen las dimensiones antes mencionadas, tendremos la configuración de los tres tipos de pruebas, a saber, carreras en conjunto, contrarreloj por equipo (CRE), y contrarreloj individual (CRI).
Si integramos las variables intervinientes externas que mencionamos anteriormente, como las 4 dimensiones expresadas tendremos una estructura bastante clara de las exigencias a las que se somete el ciclista. La estructura expuesta, como se dará cuenta el lector, son de carácter externo al corredor, motivo por el cual, la evaluación Psicodeportológica estará orientada a la evaluación y optimización de los recursos internos con que cuenta para poder afrontar exitosamente cada etapa.
Continuemos…

1. Carrera en Conjunto.

Como podemos observar en la figura anterior, el tiempo en espera en la línea de largada se da con el resto de los miembros de otros equipos, es importante remarcar esto, porque las condiciones de salida difieren respecto de las contrarreloj, donde el equipo podría estar sabiendo a través de su director el tiempo que llevan las otras formaciones. Esta variable es importante como dato para el psicólogo del deporte, a los fines de detectar cómo influiría en el rendimiento mental, ir por encima o por debajo del valor referencial.
El desarrollo de la carrera en conjunto implica un promedio de entre 3 y 6 horas de carrera, las cuales usualmente van de menor a mayor intensidad, sin perjuicio que inmediatamente a los pocos kilómetros de la partida, se de una fuga (uno o varios competidores se alejan del pelotón principal con el objeto de llegar primeros a la línea de meta sin necesidad de enfrentarse a un sprint masivo final), por este motivo, los requerimientos de la tarea no implicarían explosividad inmediata.
En este sentido, es importante hablar en tiempo potencial porque el nivel de activación fisiológica está determinado por el nivel de intensidad de la carrera. Tal es así que con solo mirar el promedio de velocidad de una contrarreloj (60 km/h) a una por etapa (41 km/h), nos damos cuenta que la diferencia en intensidades.
En términos de activación psicofisiológica al inicio de la carrera, el nivel de arousal no debería ser tan elevado como por ejemplo lo demandaría un carrera de velódromo (500, 1000, persecución que tan solo dura segundos o minutos) pero hay que reconocer que durante su desarrollo, se pueden dar situaciones de recuperación de piernas, momentos de “rodar”, de menor intensidad donde el nivel de activación no es el más elevado, porque la prueba así no lo amerita. También existen momentos intensos ante posibles escapadas, fugas, descensos, lo cual
implicaría una respuesta explosiva, en tan solo unos pocos metros como también en varios kilómetros, con un nivel de mantenimiento alto de intensidad, con un mayor compromiso de la activación psicofisiológica.
A medida que se avanza en la etapa, usualmente los kilómetros se hacen más intensos, con la posibilidad de terminar en un Sprint en masa, motivo por el cual la activación debe corresponder con esta situación alcanzado su punto más alto al final de la etapa.
El lector debe entender que por las características del deporte, el ciclista debe familiarizarse con las sensaciones desagradables, ya sean ahogos, dolores, calambres, es decir, el sufrimiento, sobre todo en el nivel del alto rendimiento, donde parte del entrenamiento mental del deportista implicaría una estrategia para poder sobrellevar la incomodidad inherente a la exigencia física… Sostener, aguantar, tolerar, son estados con los cuales aquel competidor que desee estar en punta deberá trabajar.
Otro aspecto significativo es la posibilidad de reponerse del ciclista ante situaciones inesperadas, sobre todo en etapas cuya duración rondan aproximadamente entre 3 y 6 horas lo cual al extenderse tanto en el tiempo brinda una percepción de flexibilidad del encuadre, de allí surge, que dependiendo de las características del corredor, podría verlo como una oportunidad de superación o un obstáculo difícil de alcanzar.
Por tal motivo es responsabilidad del psicólogo del deporte, evaluar la percepción que tiene el corredor sobre un determinada circunstancia de carrera, llámese caída, pinchadura, rotura, a la vez de determinar cómo influye en la lectura de carrera, y eventualmente si es necesario redefinir o no las metas de resultado o de desempeño, que se hayan preestablecido esto es por ejemplo evaluando si es que todavía tiene posibilidades de conectar al pelotón siempre que la disfunción no haya sido significativa.
A modo de mención respecto del trabajo en equipo, podemos expresar que dentro de la etapa de conjunto, la estrategia de la carrera oscila entre atacar y mantener y defender una posición, trabajar en pos del propio equipo y reducir las posibilidades operativas del otro, dejándolo en una posición desfavorable respecto de la posición del propio líder.
Como se mencionó, si bien hay una estrategia predeterminada la misma varía en función de las circunstancias como se desarrolle la carrera, esto obliga al deportista a poseer dentro de sus cualidades una óptima capacidad para realizar una adecuada lectura de la realidad y la consecuente toma de decisiones, así como también lo debe hacer el director.
Otro aspecto fundamental es la concentración del deportista durante la carrera, sobre aquellos estímulos relevantes de carácter periférico que podrían influir en la dirección de la misma, y que requieren un estilo atencional externo amplio, por ejemplo, conducta y formación del pelotón, seguimiento visual del líder y del resto de los miembros del equipo, vehículos de apoyo, prensa, público, relieve, obstáculos, así como también la concentración estrecha externa por ejemplo, a los fines de no tocar una rueda del ciclista de adelante, incluso otro competidor.
En los momentos más intensos de carrera, las estrategias psicológicas deben ir también orientadas hacia la atención interna amplia, como a la interna estrecha por ejemplo ante una caída y el dolor puntual de la zona del cuerpo, a la superación del cansancio, el desgaste, el dolor, neutralizando los pensamientos negativos que se podrían llegar a manifestar. Siendo que el presente trabajo implica un primer acercamiento a la intervención Psicodeportológica en ciclismo de ruta, quedará para otra oportunidad las herramientas que el psicólogo podrá utilizar a los fines de optimizar el rendimiento mental del deportista, con parada de pensamiento y dialogo positivo.

2. Contrarreloj por equipos e individual (CRE – CRI)

Esta prueba implica la participación de un equipo por vez (CRE), y en la participación de la contrarreloj individual, un solo corredor (CRI), quienes tienen que completar un recorrido extremadamente corto en relación al común de las etapas. (Tan solo 32 kms). Cada deportista sale con 1 minuto de diferencia del otro.
Las condiciones de partida son diferentes a la etapa de conjunto ya que el equipo está formado sobre una rambla de la cual parten; posteriormente se ponen en fila y van en esta formación hasta la línea de llegada. Previamente los deportistas han precalentado sobre un rodillo, para después en grupo (o individual) esperar el turno de partida.
Como se verá las condiciones son muy diferentes, la intensidad es mucho mayor, debiendo el integrante en el caso de la CRE, tener que sostener el ritmo grupal, para no quedar relegado en la prueba, por este motivo, el desgaste y el dolor se harán presente en periodo de tiempo más corto que la etapa en conjunto.
El tipo de estilo atencional continua siendo externo amplio, sobre todo para los relevos en la formación de la CRE, pero aquí la concentración estrecha externa (rueda y cuerpo del compañero de adelante), alternada con amplia externa (recorrido del circuito) adquiere mayor importancia por la formación que se lleva a lo largo de la prueba.
En el caso de la CRI, la partida al igual que la CRE se da sobre una rambla, pero a diferencia de la segunda, el ciclista deberá completar solo el recorrido. También es una prueba cuyas características son la gran intensidad, y distancia corta. Es importante aclarar que al no existir la presencia del equipo, el ciclismo puedo imponer su propio ritmo, lo cual no implica que sea de menor intensidad.
En el presente trabajo tan solo realizamos una primera aproximación a la intervención Psicodeportológica en el ciclismo. Quedan pendientes para desarrollar en un trabajo posterior, otros aspectos significativos que ayuden a completar el abordaje Psicodeportológico integral, como por ejemplo, durante el precalentamiento, en la espera para la CRE y CRI.
Asimismo, queda para una próxima presentación el trabajo en equipo, (fundamental para el éxito del líder), los objetivos, los roles, las estrategias y las formas de comunicación que intervienen en la misma.
El ciclismo es un deporte en equipo, incluso en aquellas oportunidades cuando se produce una fuga (escapada), donde básicamente el éxito de la carrera se da en la medida que el corredor fugado pueda sostener la distancia del pelotón antes de llegar a la meta y donde el resto del equipo, trabaja (por ejemplo) para imponer un ritmo lento en el pelotón a los fines de aumentar aún más la distancia respecto del primero.
Recordemos que el triunfador es aquel que se lleva los laurales, pero para ello se necesita de un equipo capaz de facilitar los medios para que el líder logre su objetivo. Así, dentro de cada equipo contamos con diferentes características de corredor dependiendo de su fortaleza, escalando, contrarreloj, en llano, velocistas, siendo fundamental el rol del gregario, (aquellos, ayudan y acompañan al líder, lo protegen, lo asisten y lo esperan si es necesario).
Recordemos que un ciclista que va a rueda del otro (detrás, pegado inmediatamente puede desgastar entre un 25 y 28 % menos de fuerza que el primero) motivo por el cual el gregario con claridad de objetivos, solidario, con tolerancia al dolor, concentrado, y con capacidad para trabajar en grupo, es fundamental para el éxito del líder.

Conclusión

A modo de conclusión, el ciclismo de alto rendimiento es un deporte muy exigente física y mentalmente, por lo cual el psicólogo del deporte, para realizar adecuadamente su intervención, deberá conocer los pormenores de la disciplina, y adecuar su abordaje tanto a los aspectos subjetivos de los deportistas como la articulación de estos con los requerimientos de la prueba. Si bien sabemos que al abordar al deportista se hace una intervención global desde 5 pilares esenciales (motivación, concentración, cohesión de equipo, control de presiones autoeficacia), los aspectos fundamentales que debe tener en cuenta el profesional que trabaje con ciclistas son: concentración, sobre todo externa (amplia y estrecha), tolerancia al dolor tolerancia a la frustración, superación personal, motivación, capacidad de trabajo en equipo, toma de decisiones, control del dolor comunicación y claridad de objetivos).