Beatriz Miñarro

Cuando un jugador se lesiona tienen un “recuperador de lesiones físicas” entonces nosotros actuamos de un modo similar al trabajo del experto recuperador cuando hay conflictos que corresponden a nuestra área.
Algunas de las tareas del psicólogo en el fútbol: a) entrenadores de habilidades mentales b) estabilizadores emocionales c) convertir esto en algo cotidiano c) fortalecer la confianza, la motivación, la concentración y el control de las presiones (internas-externas) la cohesión grupal d) optimizar en el tiempo las habilidades mentales (significa que siempre se puede mejorar).
El jugador de fútbol es capaz de soportar las presiones, la exigencia, la demanda y quizás hasta reconocerlas, (entrenador, compañeros, equipo rival, institución, árbitros, afición, prensa, familia, amigos) y tal vez pueda dar una respuesta que satisfaga a cada una de las partes. Cuando ésto no es así se irá cargando de cierto malestar hasta sentirse molesto, incómodo consigo mismo. La aparición de estas sensaciones suelen ir acompañadas de malas actuaciones personales ó de los malos resultados del equipo porque en general cuando el equipo deportivo funciona bien, puede diluirse su trabajo si cree no estar a la altura pero en cuanto los resultados no acompañan aparecen todos los males individuales y del grupo, olvidando de a poco el escenario deportivo “entrenador-jugador-equipo” y centrando los temas en si mismo. Declaraciones de: Joaquin – Real Betis Balompié. “Cuando los resultados no acompañan al equipo es normal que los que no juegan piensen diferente de los que juegan y aparecen malestares que son difíciles de ocultar, en un grupo es difícil mantener la misma opinión pero se aceptan si las cosas van bien pero cuando la cosa va mal aparecen problemas con facilidad, todo salta a la mínima. En la última mitad de este año casi todo nos ha salido mal y hemos sufrido muchísimo” Pareciera que podemos hablar de recuperación sólo cuando trabajamos con jugadores lesionados que necesitan del apoyo psicológico para volver al escenario deportivo y adaptarse nuevamente a su espacio individual como deportista e integrante de un grupo deportivo, si embargo según mi experiencia, este área, del “lesionado emocional” sin haber pasado por lesión física, por no estar satisfecho con su rendimiento individual y no puede con ello, sin saber como enfrentarse a esas inseguridades que lo consumen cayendo en un bache de bajo rendimiento. Si sólo le pasa a él seguramente serà cambiado por su entrenador hasta que se recupere y entonces nos pondremos a trabajar nosotros, los psicólogos. Otra situación diferente será cuando no acompañan los resultados del equipo y el grupo cae en un estado anímico incontrolable que no le permite recuperarse e invadidos por la ansiedad de los malos resultados como pasó con el Real Betis de 1ra. División estos últimos meses y casi descendemos, con una primera vuelta espléndida, ganando la Copa Del Rey, jugando la Copa Champions y en la segunda vuelta del campeonato sin causa aparente “todo se tuerce y comenzamos a perder sin sentido partidos que en otro momento no teníamos dificultad para ganarlos” dice Juanito, defensa del equipo, “menos mal q terminó la liga no aguantaba más” concluye.
Este malestar se convierte en una pequeña sensación que si no se controla se convierte en ansiedad negativa y el pensamiento autocrítico comienza a descontrolarse, a resquebrajarse la autoestima, la presión interna aumenta, la autoconfianza, la autoexigencia, se convierten en inseguridad.

Esta ansiedad es el primer síntoma que aparece y muestra que comienza a hacerse insoportable el tema : “no puedo con ésta situación, no puedo dormir bien y mis pensamientos no me ayudan me hacen sentir peor, no puedo controlar la presión, algo me pasa” cuenta Antonio, jugador de tercera división, jugándose su equipo mantener la categoría, se siente sólo incomprendido, por no tener respuesta a sus invasoras sensaciones ante ese quiebre emocional que comienza a padecer.
Con el psicólogo esto se puede prevenir.
La alternativa de prevenir siempre disminuye la de intervenir
Aprehendiendo a recibir el feedback correctamente se facilita la estrategia de intervención y así se logrará en el tiempo necesario, “emitir las acciones asociadas a las sensaciones.” (J. Loher).
Somos entrenadores mentales ¿que es eso? mejoradores del control emocional e intentamos que los jugadores no se encuentren en estas situaciones extremas, y puedan saber que todo esto puede sucederles pero pueden controlarlo. Trabajando en el tiempo y con metas-objetivos somos optimizadores de habilidades mentales. Cuando ya ha sucedido e intervenimos en emergencia somos recuperadores mentales – estabilizadores emocionales.
Comentaré un trozo del caso de un jugador de fútbol, Agustín, 19 años y convocado para jugar en el primer equipo de su club por el entrenador y que se ve afectado en su deporte emocionalmente sin una causa según él, que lo justifique cuando le dan ésta oportunidad.

En avanzadas sesiones de trabajo y cuando comenzó a distenderse un poco y aprendió a escuchar su alrededor, al técnico, a sus compañeros, a sus padres, a sus hemanos y a sus migos, pudo comenzar a separar el contenido técnico-afectivo con que lo cargaba cada uno, de aquello que le interesaba conseguir, unificar su sensación y su acción, brindándole seguridad en sus respuestas deportivas.
En una de las adelantadas sesiones le planteo comenzar con unos ejercicios de visualización, explicándole en que consistía este ejercicio, y le pido por ejemplo: que piense en la mejor detención de pelota y posterior buen pase que haya hecho. Luego de pensar un rato y mantener el silencio, dice: eso no es tan complicado, fueron muchos buenos partidos y cortes y detención en juego, mirar y solo ponerla ahí, donde yo quería…. ¿porque me pasó ésto? me encanta jugar, es lo mejor que hago y me gusta estar transpirado y jugar sin pensar en nada solo en la pelota y en mis compañeros, poder robarle la pelota al contrario en un toque con habilidad para dar el mejor de los pases a veces… hasta hacer un gol, que me abracen gritando hasta la desesperación, no sé…, ¿me entiende?. Su entusiasmo y su mirada perdida como viendo el espectáculo y hablando ya en pasado eran la mejor señal, los progresos iban llegando de a poco pero con efectividad. Las estructuras-conductas implicadas en la ejecución de este deportista comenzaban a actuar conjuntamente con las sensaciones.
Recordemos que como dice el Dr. F. García Ucha: “El deportista deberá ser entrenado mentalmente para reflejar la realidad y lograr la regulación de sus acciones en función de los objetivos propuestos.”
“Si se realiza la visualización en pensamiento provoca una fuerte satisfacción sensoromotora cuanto ésta más se aproxime a la competencia mayor efectividad” llevamos a cabo varias veces intentos de situaciones de relajación y visualización por etapas. Primero la visión del campo de juego y su ubicación en la cancha, reconocimiento de la sensación de su pie/s, desviar la sensación a sus pies, relajación. Le agregamos posteriormente su carrera y robo del balón. Esto solamente, implicó un buen número de sesiones por la dificultad que representaba concentrarse sólo en su cuerpo, e interiorizarlo hasta lograrlo y comenzó a realizarlo solo en su casa antes de salir hacia los entrenamientos sabiendo y probando que podía hacerlo y antes de los partidos, también algunas noches cuando se encontraba inquieto utilizaba sus mejores imágenes para relajarse y dormir.
Con la tarea aprendida cambió su humor paulatinamente podía mirar a sus compañeros sin temor y jugar con entusiasmo, creía en sus condiciones para llevar a cabo cualquiera de las acciones.
Estaba motivado por su propia capacidad resolutiva, ante situaciones complejas, su personalidad se afianzaba con una fortaleza mental que lo ayudaba a llevar adelante cualquier situación adversa. Con resultados a favor “se divertía” decía él, buscando mantener dentro del equipo esa sensación y también aportar para conseguir buenos resultados.
De esta manera trabajamos hasta lograr su individuación-afectiva en la actividad y el manejo dinámico-operativo de sus habilidades mejorando su capacidad individual sin olvidarse del trabajo en el grupo sabiendo que la nueva visión de si mismo le ayudaba a mejorar su integración.