José Carlos Caracuel Tubío

Universidad de Sevilla (Esp.)

 España

 

El deporte y el ejercicio, bien enfocados, pueden ser una importante fuente de salud; por el contrario, incorrectamente planteados, pueden acarrear perjuicios sobre la misma. Estos efectos no se derivan automáticamente de la mera práctica de la actividad física, sino que ésta ha de ser planificada de tal modo que repercuta beneficiosa y no perjudicialmente sobre los practicantes.

En cuanto a estos efectos beneficiosos, se han encontrado mejoras o incrementos en aspectos  tales  como  el  nivel  de  actividad,   la autoimagen  y  el  autoconcepto,  la autoconfianza y la sensación de control, la estabilidad emocional, el funcionamiento intelectual, e incluso el rendimiento en campos tan diferentes como el académico, el laboral o el sexual. Las relaciones sociales, las conductas cooperativas, el seguimiento de normas, el establecimiento de la autodisciplina, etc., también pueden verse favorecidas por la actividad física. Del mismo modo se producen descensos o alivios en relación con los niveles de ansiedad, estrés, depresión.

Por  la  vía  del  fomento  de  comportamientos  o  condiciones incompatibles  o favorecedoras, otros aspectos como las conductas adictivas, la tensión y algunos tipos de cefaleas, el aislamiento social, o el absentismo laboral, pueden descender de manera asociada a la práctica de ejercicio físico.

El ejercicio físico se asocia con la salud mental, entendida como un estado de ánimo positivo, bienestar general y síntomas relativamente infrecuentes de ansiedad y depresión. La tradición psicológica clínica ha hecho que los conceptos más significativos investigados  en  el  ámbito  de  las  relaciones  entre  deporte  y salud  mental  sean, precisamente, los de ansiedad, depresión y estrés. El ejercicio físico produce tan buenos efectos como el que más, con la particularidad de que si el ejercicio se convierte en un hábito,  la  mejoría  tiende  a  mantenerse.  La  práctica  deportiva modera  también  la intensidad de otros estados emocionales y ejerce un efecto antidepresivo general, siempre y cuando se realice de forma constante.

Es importante señalar que la práctica deportiva, durante los últimos años, está ocupando  un  espacio  importante  en  la  prevención  de conductas  no  deseables -toxicomanías y delincuencia juvenil- y en la reinserción social del delincuente.

Sin embargo, incorrectamente planteado el deporte, sobre todo en su vertiente competitiva, puede producir efectos perjudiciales sobre la salud, especialmente cuando el objetivo primordial -y a veces único- es la busca de un rendimiento máximo. Una aplicación inadecuada o el abuso en los entrenamientos, al que se ven sometidos un gran número de promesas y atletas de élite, puede generar efectos indeseables para la salud, tanto física como  psicológica.  Por  su  parte,   la  llamada  adicción negativa  al ejercicio -caracterizada por una insistencia en practicarlo diariamente, como si en ello fuese la vida- es una muestra de cómo una práctica deportiva mal enfocada puede provocar efectos perjudiciales. Cuando se imposibilita la práctica y el mantenimiento del ejercicio físico, aunque esté contraindicada por motivos sociales o médicos, se suelen experimentar síntomas de “abstinencia”, tales como irritabilidad, ansiedad y depresión. En el deporte de rendimiento, las exigencias para la persona que lo practica son muy fuertes por lo que aparecen presiones, deportivas, económicas o sociales, que se traducen en la necesidad de ganar siempre, de ser el primero.

Que la realización de actividad física y deportiva se convierta en algo habitual es tarea del psicólogo, en tanto que es especialista en instauración y mantenimiento de hábitos de comportamiento y agente de cambio. Para ello deberá conocer los motivos y factores que llevan a una persona a comenzar y a mantenerse practicando ejercicio o deporte, así como aquellos que le hacen cesar en ella. Igualmente deberá analizar y planificar las condiciones adecuadas para la obtención de beneficios provechosos desde un punto de vista psicológico. Uno de sus objetivos, finalmente, será la instauración de hábitos de vida saludables, a los que la realización de ejercicio físico podrá contribuir notablemente.