Lic. Hugo Delory

La imaginería…

La coordinación mente – cuerpo es, hoy en día, la herramienta más poderosa en el deporte  competitivo.  De  aquí  la  necesidad  de entrenar  tanto  la  mente  como  el cuerpo  para  lograr  una performance  óptima.  El  deporte  es  predeciblemente impredecible.  Entre  dos  atletas  o  equipos  que  compitan,  el  que posea  una  mejor preparación físico – mental es el que llegará al podio.

Y entre las estrategias mentales más importantes se destaca la imaginería.

Imaginería  es  el  proceso  mediante  el cual  se  pueden  crear, modificar  y  fortalecer circuitos  esenciales  para  la  coordinación de  los  músculos  del  deportista,  solo entrenando la mente.

La imaginería se utiliza como calentamiento antes de una partida o entrenamiento, y como sustituto  de  las  prácticas  físicas  en  los  casos  de  lesiones  o  “no  llego”.  El cerebro no puede discriminar entre realidad y fantasía. La activación mental de una acción física implica que el sistema neuronal de todo organismo se “encienda” como si los músculos acompañaran a la vivencia. Imaginería es entrenamiento sin gasto de energía.  Los  atletas  que  la  utilizan tienen  menos  accidentes,  menos  dolor,  menor tensión  muscular, un  sueño  adecuado  y  reparador;  y  cuando  la  técnica  se automatiza, los niveles de auto – confianza se incrementan. Pero,  las habilidades no se ven, hay que buscarlas en la mente y perfeccionarlas.

 

… Y la ventaja de no ver

Hay  una  idea  errónea,  y  es  que  imaginería  es  sinónimo  de “visualización”.  La realidad es que involucra a todos los sentidos externos y al tono interno. Los atletas ciegos no pueden estar “viendo” habilidades, no poseen el don de la imagen visual, pero  sí  desarrollan  y  en  mayor  grado  la  imagen  kinestésica.  El dominar un movimiento con precisión es a lo que apunta todo atleta. Lo kinestésico es la esencia de la habilidad física. Si los músculos no saben con precisión lo que tienen que hacer, la idea del triunfo queda fuera.

El atleta ciego naturalmente va construyendo su imagen de la habilidad, y la fija de tal modo que no la olvida nunca más. No existen distracciones, la búsqueda en la mente de la habilidad aprendida siempre da el resultado requerido.

El  atleta  convencional  está  buscando  constantemente  el  “ver”, todo  está  allí,  al alcance  del  ojo.  El  ver  implica  también  el distraerse  y  la  existencia  de  ilusiones ópticas.

En  cambio  las  ilusiones  kinestésicas  no  existen.  La  construcción de  una  imagen kinestésica  trae  aparejada  una  muy  elevada precisión  en  la  habilidad  física.  Esa precisión es la que lleva al podio.

Si te encuentras casualmente con un atleta ciego, NO PIERDAS LA OPORTUNIDAD, intercambia tu riqueza visual con la kinestésica que puede transmitirte. Ese ciego no es un discapacitado, simplemente no ve.