Lic. Ricardo de la Vega Marcos (España)

 

 

Resumen:

El objeto principal de estudio sobre el que centramos este artículo es el análisis de los diferentes subfactores que intervienen en la mejora de la concentración de los deportistas en general, y de los jugadores de fútbol en particular. La justificación del trabajo que se presenta se basa en la experiencia acumulada en las categorías inferiores del Rayo Vallecano de Madrid S.A.D. durante las dos últimas temporadas, en donde hemos tratado de experimentar qué metodología de entrenamiento psicológico es la que puede adaptarse mejor a las necesidades de rendimiento y de competición que, como es natural, se exigen en el fútbol.

  1. Introducción:

Como hemos destacado en algunos trabajos previos (De la Vega et al. 2002, De la Vega 2003), bajo el concepto “concentración” se encuentran implicados diversos sub-factores cuyas repercusiones en el ámbito de trabajo de la psicología aplicada al deporte no han sido suficientemente consideradas ni tenidas en cuenta. Este déficit ha generado, con demasiada frecuencia, que se perciba este constructo bajo una dimensión estática en la que el margen de mejora es muy escaso y complejo de lograr, pasando a considerar que depende más de variables de personalidad inmutables, que de factores que son susceptibles de mejora mediante un entrenamiento adecuado.

Desde nuestra perspectiva, como pasaremos a detallar de forma breve en el siguiente punto, los aspectos psicológicos del juego no pueden ni deben aislarse de una realidad que, en el caso del deporte, se encuentra condicionada por su estructura y características que lo hacen, de este modo, singular y particular para las diferentes manifestaciones que en él se producen.

Si se aplica este razonamiento al fútbol, resulta necesario dar respuesta a un análisis funcional y estructural de este deporte para conocer, de una manera específica y correcta, cuáles son sus demandas a nivel psicológico y, al mismo tiempo, cómo pueden tratar de evaluarse y entrenarse para elevar el nivel de rendimiento de nuestros jugadores hasta el máximo nivel posible tratando de optimizar, de este modo, su proceso de evolución y de desarrollo deportivo.

Esta perspectiva es la que en la actualidad estamos intentando de difundir y de estructurar en un trabajo que resulta novedoso en el fútbol actual en donde las diferentes variables psicológicas que habíamos tratado hasta la fecha no pueden seguir analizándose únicamente desde la perspectiva más tradicional de la psicología, sino que debe abrirse al estudio que, en la actualidad, existe en el ámbito de las Ciencias del Deporte.

  1. La Psicología… ¿Del Deporte?

A lo largo de la década de los noventa han venido sucediéndose una serie de acercamiento entre dos áreas algo inconexas en un principio como eran la Psicología y el Fútbol. Los diferentes intentos obtuvieron un éxito relativo y, si bien el interés de este artículo no se centra en un análisis pormenorizado de cada uno de los factores que pudieron intervenir, sí que nos parece necesario detenernos unos instantes a reflexionar sobre la necesidad de acercar la Psicología del Deporte precisamente a la palabra que designa: Las Ciencias del Deporte.

El título con el que abrimos este apartado abre un signo de interrogación que es posible que haya generado desconcierto en el lector: ¿es posible que neguemos que una dimensión necesaria en el rendimiento deportivo es la psicológica?. No, nada más lejos de nuestra intención, más bien todo lo contrario: los aspectos psicológicos son esenciales. Entonces…, ¿por qué este título?. La respuesta es sencilla: el planteamiento actual de los diferentes profesionales que trabajamos en los deportes colectivos en general y en el fútbol en particular, se encuentra muy distanciado de tener en cuenta que los principios de la psicología tradicional (en su dimensión clínica, educativa e industrial) no son directamente extrapolables a las Ciencias del Deporte porque la esencia que los estructura dista mucho de ser aplicable si no se considera que la táctica, en el caso de los deportes colectivos, es el principal elemento que lo vertebral y que, si esto no se tiene en cuenta, se puede llegar al absurdo de aplicar técnicas psicológicas “enlatadas” de un mínimo nivel de transferencia en el terreno de la competición (*).

En el caso concreto del fútbol, deporte en el que centramos este trabajo, resulta necesario un acercamiento al análisis funcional y estructural del juego porque sólo a partir de ambos podemos llegar a interpretar de un modo completo la realidad psicológica en la que se encuentra implicado cada uno de los jugadores.

A continuación presentamos un modelo básico general sobre estas dimensiones que, a nivel práctico, configuran el entrenamiento psicológico que debe realizarse con una plantilla de fútbol y que, desde hace dos temporadas, estamos tratando de desarrollar en el fútbol base del Rayo Vallecano de Madrid S.A.D.

DIMENSIÓN PSICOLÓGICA                   DIMENSIÓN DEPORTIVA

Nivel Individual                                                  Puesto de juego

Nivel Grupal                                                         Línea de Juego

Nivel Colectivo                                                           Equipo

Figura 1. Modelo de interrelación entre las dimensiones de análisis básicas desde la perspectiva psicológica y desde la perspectiva de las Ciencias del Deporte.

 

Como se puede apreciar en la imagen superior, y sin detenernos en exceso a analizar las diferentes variables en que se divide cada una de las dimensiones, se deben diferenciar distintos niveles de análisis en el trabajo psicológico a desarrollar en una plantilla que se estructuran, podríamos decir, a partir de la diferenciación de la dimensión psicológica (objeto de estudio e intervención de los psicólogos del Deporte que en la actualidad desarrollan su labor en el ámbito futbolístico), y de la dimensión deportiva que configura, a su vez, un modelo mucho más amplio de losa diferentes parámetros que intervienen en el rendimiento y en la formación deportiva de los jugadores desde un plano psicológico.

En este sentido, la idea central que queremos enfatizar consiste en que no basta con conocer algunos aspectos de la personalidad de los jugadores, de cómo se relaciona con sus compañeros o de los objetivos colectivos que se le marcan para progresar en su carrera deportiva, sino que resulta necesario que analicemos, para cada puesto que ocupa el jugador en el campo, línea de juego y equipo tomado como estructura deportiva, cuáles son los requerimientos técnicos, tácticos, físicos y psicológicos que tienen – labor en la que, como es lógico, se encuentran implicados un equipo de trabajo multidisciplinar cuya gestión de coordinación recae, de manera inevitable, en la figura del entrenador, pues estamos convencidos de que se encuentran diferencias que en la actualidad estamos comenzando a investigar (ver De la Vega 2003).

  1. Hacia un Modelo Aplicado de la Concentración.

A lo largo de la última década múltiples profesionales de la psicología del deporte de nuestro país han mostrado su interés por la importancia de la concentración (González, 1996; Olmedilla et al., 2002, Buceta, 1998). Como señalamos en un artículo reciente acerca de esta variable tan importante en el rendimiento deportivo (De la Vega 2003), “la concentración es una de las claves más importantes que se pueden poner al servicio del deportista para mejorar su rendimiento tanto en la competición como en los entrenamientos”. El problema estriba en que, a lo largo de los últimos años, el modelo explicativo sobre el funcionamiento de la concentración ha abusado en exceso del modelo teórico de Nideffer (1980, 1985, 1989) aplicado a la capacidad atencional, en la que se defiende la existencia de diferentes focos de atención. Cada uno de ellos debe poder regularse y orientarse para, en función de las diferentes situaciones a las que se enfrente un deportista, adecuarse del mejor modo posible y obtener un rendimiento óptimo.

Si se trata de aplicar estas ideas al entrenamiento de la capacidad atencional y de concentración de los jugadores (dos dimensiones quem, desde nuestros planteamientos, tienden a equipararse sin ser realmente un mismo concepto), podemos llegar al absurdo de aplicar pruebas de entrenamiento y de evaluación de la capacidad de concentración basadas en tareas abstractas que poco o nada tienen que ver en la realidad con la actividad deportiva. Alguna de estas pruebas de evaluación aplicadas por los profesionales de la Psicología del Deportwe en el fútbol son Test de Atención y Estilo Interpersonal – T.A.I.S. – (Nideffer, 1976); la tarea de la Rejilla de Concentración (Harris y Harris, 1984) o la prueba de Toulouse-Pieron (1986).

Las intervenciones llevadas hasta la fecha en estas líneas de trabajo resultan tanpoco transferibles al ámbito deportivo que nos sucede algo similar a lo que les pasa a los entrenadores que se obcecan con aplicar una línea tradicional de la enseñanza deportiva basada en la mejora técnica en detrimento de la comprensión táctica: el nivel de transferencia al terreno de la competición termina por ser realmente escaso. 

La línea teórica que defendemos, por tanto, trata de invertir este modelo tan discutible -y aplicado en los deportes colectivos- y poco aceptado por los jugadores y entrenadores, de manera que podamos conseguir los objetivos que nos proponemos en el entrenamiento psicológico de los jugadores mediante el conocimiento y aplicación de un modelo de trabajo que se base en la lógica interna del juego.

(*) De hecho este mismo problema ha sido debatido en el caso de preparadores físicos y de los elementos técnicos del juego: su entrenamiento aislado de la comprensión táctica que estructura la lógica interna de cada deporte colectivo, llevó al desprestigio del rol de una figura  tan relevante como es en la actualidad la del preparador físico, y a un abusa de la metodología tradicional de la enseñanza en el empleo del trabajo técnico.