Lic. Jorge Dugo

Una de las divisiones inferiores del Club Atlético Chacarita Juniors está pasando por un mal momento, a ésto se le suma cuatro derrotas consecutivas y un empate.
Durante un entrenamiento en la semana me llama el entrenador. Éste estaba junto al capitán y uno de los referentes del equipo. Me dice que el plantel le pidió una charla con uno de los psicólogos, a lo cual le respondo que una vez que lo hable con el coordinador del Departamento de Psicología del club iba a decirle si la charla la emprendía solo o con algunos de mis colegas. Avanzado en este punto, el coordinador del equipo realiza la estrategia de intervención conjuntamente conmigo y el capitán del equipo.
Combinamos día y hora aclarándole que consideraba conveniente que él como el preparador físico no estén presentes, fundamentando que los jugadores iban a estar más limitados para expresarse, y si alguno quisiera hacer un comentario sobre el cuerpo técnico, difícilmente lo hagan si ellos están ahí.
Tengo que destacar que el entrenador me brindó absoluta libertad para organizar la charla, no hubo un solo condicionamiento, eso habla de la confianza que todo el Departamento de Psicología se ha ganado en muchos meses de trabajo.
Quiero mencionar que la demanda surge también a partir de un trabajo de visualización que se realizó en todas las categorías con el apoyo de cada uno de los técnicos (es una actividad mensual planificada), la muy buena predisposición de los jugadores y la eficacia de mis colegas para generar un clima óptimo de concentración en la tarea con resultados satisfactorios según lo que manifestaron después de realizar la técnica.
Unos minutos antes de dar comienzo me acerco al Preparador Físico y le digo si puede decirme su idea acerca del plantel, lo mismo hago con el técnico y acto seguido llamo al Capitán y hablo a solas con él. Le pregunto si hay algo en relación a la charla que quiera comentarme. Me dice que le gustaría que hablen todos sus compañeros, a lo cual le respondo, “La técnica que voy a realizar se trata de eso” hacer que circule la palabra, que cada uno pueda dar su punto de vista escuchándonos todos y respetando la opinión de cada uno, para luego obtener una conclusión final.
Comencé diciendo que valoraba el pedido del equipo, que seguramente al finalizar la charla se iban a aflojar tensiones.
Hice mención a la actitud del grupo de querer modificar “el clima” entre ellos y poder ponerle palabras a una serie de situaciones adversas, y que para una próxima vez no esperen a tocar fondo para que se produzca éste espacio. Una vez que finalicemos la charla y si ellos consideran que ha sido de utilidad, propuse realizar otra en un mes o cada dos meses. De ser así estamos haciendo prevención. Reflexionar sobre los logros es fundamental, es una de las maneras de sostenerlos en el tiempo e ir por nuevas metas.
Para ejemplificar ésta idea, dije que así como trabajamos individualmente, donde la mayoría de los seguimientos que realizamos con cada uno de ellos, no siempre es en momentos donde surge algún conflicto, sino que intervenimos también a partir de los logros, como por ejemplo ante la mejora de actitudes en los entrenamientos o haber tenido un buen rendimiento en las competencias.
En un momento les pregunté como veían la situación actual y que aspectos tendrían que modificarse. Vale agregar el marco de respeto y reflexión que predominó en la reunión, cuestión no menor tratándose de una de las categorías más grandes.
Los dos primeros jugadores atribuyeron la situación a los malos resultados, hasta que un tercero, referente en el plantel, fue el primero que mencionó al técnico y manifestó su descontento frente a algunas situaciones. Cuando terminó de hablar dije que era valorable poder dar una opinión acerca del técnico, porque muchas veces uno se guarda hablar del entrenador por temor a alguna represalia. En ese instante consideré importante aclarar que todo lo que se hablara iba a quedar entre nosotros y una vez finalizada la charla entre todos íbamos a determinar que decía al técnico y que no.
A partir de éste comentario todos se soltaron más al hablar. Era una aclaración lógica y necesaria que considero debe existir siempre que se trabaja con dispositivos grupales.
Se expresaron y se presentó una problemática entre algunos integrantes que estaba oculta. Pudieron decirse lo que les pasaba, y el capitán hizo de mediador: todo se desarrollo con mucho respeto, se aclararon algunas cuestiones, se produjo un silencio y retomamos con la opinión de cada uno de los integrantes cerrando el capitán al que previamente le pedí que se sentara a mi lado con la idea de que sea él el que diga las últimas palabras en el equipo. Posteriormente hice una conclusión a partir de lo escuchado y observado. Señalé que había sido muy valioso todo lo que expresaron, el modo y el contenido, y que consideraba que en la competencia del día siguiente iban a jugar mejor, que éste “clima” iba a trasladarse a la cancha, y el objetivo principal es tener un buen desempeño, y si esto ocurre, las posibilidades de ganar aumentan, pero puse el énfasis en tener un buen partido y que puedan sentirse mejor, sin temor a cometer errores, auxiliarse más, alentarse en todo momento. Les pedí que me dijeran 3 frases de lo hablado para comunicárselas al entrenador.
Nos pusimos de pié, hubo un aplauso de todos y nos dirigimos hacia los vestuarios. En ese trayecto me acerco al capitán y le pregunto que le había parecido, a lo que me respondió que fue muy productivo el trabajo, señalando que veía una expresión de alegría en el rostro de sus compañeros.
Todo el equipo entró al vestuario y yo fui hacia donde estaba el técnico, le comuniqué las frases como conclusión de lo hablado, me escuchó atentamente. Una de las frases decía que el entrenador suele marcar lo negativo y no señala lo positivo. Refuerza en negativo. Tuve la impresión de que sabía lo que le estaba diciendo. Pero tuvo una actitud de mucho respeto, me saludó y nos despedimos.
Llegó el día de la competencia, en la previa varios de los jugadores que iban llegando me preguntaron si le había comunicado al técnico las frases que habíamos elegido y como lo había tomado, respondiendo que había sido muy positivo el encuentro. Al comienzo del 2° tiempo otro de ellos me dijo que había notado un cambio positivo en el técnico por como había sido la charla técnica previa al partido.
Perdieron 2 a 1, aunque sin merecerlo. Jugaron muy bien, tuvieron un excelente desempeño y una actitud muy positiva, y fueron felicitados por todo el cuerpo técnico.
Si bien siempre queremos ganar, no siempre se gana al ganar o se pierde al perder.
A pesar de que el resultado fue adverso, algo cambió, se mejoró, hubo una notable modificación
en el equipo y en el técnico.
Hay un concepto fundamental, que es la “confianza” y ésta estaba muy por debajo del nivel que tuvieron meses atrás. A partir de los trabajos del Departamento de Psicología, se llevó a cabo una serie de intervenciones donde entre otras cosas hubo un evidente incremento de la confianza trabajo que estuvo vinculado a las virtudes del equipo.
No solo, como intentamos transmitir, se trabajó hacia adentro, sino también con la sugerencia al entrenador, hacia afuera.
Según Isabel Balaguer “…Tener autoconfianza es tener una expectativa realista sobre lo que se puede conseguir.”…”Los deportistas que tienen confianza en ellos mismos normalmente se fijan objetivos más altos, actúan mejor en los momentos más difíciles y actúan mejor ante la adversidad.”
Ésta ha sido una experiencia enriquecedora en varios aspectos, el equipo que considera que el Departamento de Psicología del deporte puede aportarle algo, un técnico que facilita que éste tipo de intervenciones sea posible, un capitán como aliado estratégico y la satisfacción de un equipo de Psicólogos que trabaja para brindar cuando las condiciones están dadas “Bienestar Psicológico”

*Equipo de psicólogos del club Chacarita Juniors: 4 psicólogos del deporte, 1 trabajadora social, 3 asistentes (pasantes). Primer equipo integral con mayor cantidad de integrantes que sigue el modelo del Equipo de Psicólogos del Sevilla de España.