Lic Julia Iguña

La actitud mental de poder centrarse en el presente del juego, es esencial para ganar, o simplemente para dar lo mejor de cada uno. El concepto de “jugar tiro por tiro”, es bien conocido por el círculo de los profesionales y los amateurs. Sin embargo, no todos pueden implementarlo debido a la ansiedad que genera ciertos torneos.
Cuando la mente y el cuerpo están sincronizados en el movimiento, están unificados en un solo propósito y funcionando en el mismo lugar y al mismo tiempo.
El jugador, para poder realizar un buen tiro de golf, debe poder estar concentrado y atendiendo a lo que tiene que atender. Cuando se está pensando en el futuro o el pasado, es cuando las dos líneas de tiempo se unen, no dando lugar al “aquí y ahora” de la acción. En la cancha se escuchan comentarios como: “que hubiera pasado si…” “ el putt que bordeo para birdie en el hoyo dos…”, “si no me hubiera ido fuera de limites en el hoyo tres…”

Estos son ejemplos de cómo divagan los pensamientos del jugador cuando las cosas empiezan a no salir. Ante el error, se empieza a corregir el swing, tratando de adivinar donde está la falla. Cuando se llega a los últimos hoyos, el swing esta totalmente deformado, la ansiedad aumenta, ya que se aproxima el temido resultado, y comienza a defenderse diciendo “tengo que hacer par, par, birdie para mantener la tarjeta.”.
Planificar o estar contando constantemente los golpes es un gran distractor y una fuente de presión ya que quedamos a destiempo de nuestro tiempo interior presente.
Las críticas por los fallos que se cometen, hacen que un error se transforme en dos o mas errores, ya que al antes realizado, se le suman los que uno comete mientras todavía piensa en el primero.
En el enojo el deportista esta centrado en el error, (el pasado), algo que no puede ser cambiado y su siguiente tiro esta cargado de emoción y bronca.
Pensemos que de los estímulos y sensaciones que entran por la percepción, se genera el armado del swing. El juego en momentos tranquilos, permite a la atención focalizar más nítidamente en lo que tengo que hacer. Cuando queremos hacer un movimiento, primero lo armamos mentalmente, luego damos la orden de ejecución, para que el cuerpo, a través de una orden lo ejecute. Esta acción no necesita emociones, esos son los adicionales que le ponemos para confundir la mente como un mecanismo de defensa.
¿Podrían ustedes enviar su cuerpo al bunker del hoyo tres para remediar un doble boggy? Por supuesto que no, entonces para que seguir lamentándose por lo que no se puede hacer.
Cuando se juega la mente debe estar limpia y el cuerpo suelto para cada acción. Sentirse cómodo con su swing. Realizar algunas respiraciones profundas, centrarse en su rutina pre-golpe para poder llamar a su memoria motora y visual, y jugar desde el primer hoyo teniendo específicos objetivos en el presente.
El deportista debe tomar riesgos. El tiro puede salir o no, pero el temor de asumir la decisión provoca la no decisión, y para tomar buena decisiones debemos sacarnos el miedo a perder.
Hay muchas situaciones de cancha donde seguramente ustedes se identificaran. Por ej. Cuando los jugadores del grupo de atrás se acercan al hoyo esperando que los de adelante terminen de jugar. Seguramente si usted es el último en patear, estará con su cuerpo en el green, pero su mente atrás con el grupo que se acerca. Estará tan distraído por la gente que espera, que su cuerpo y mente están totalmente divididos Respondemos al mandato, “apurate” que sería la forma de transmitir no pienses, solo actúa y rápido, con un 5% en la pelota y un 95% pensando en el grupo de atrás.
Si tienen que jugar un putt, deben pensar solo lo que existe en el presente: un putt, una bola, algunos metros de green y un hoyo. Todo lo demás son elementos adicionales a la realidad, y que deben estar fuera de su campo de atención.
Ya sabemos que no somos perfectos y en cualquier momento puede surgir lo inesperado (o como dicen en la jerga golfística “salirse la cadena”). Lo importante es saber como volver a andar y que hacemos con el problema.
El pensamiento usa la información del mundo exterior y forma parte de nuestro archivo de vivencias consciente e inconsciente, donde las experiencias se guardan gracias a la memoria.
Los recuerdos se hallan moldeados por las emociones y se evocan siempre de la misma manera. Si recordamos que cierto juego fue divertido tenderemos a repetirlo, ya que estámotivado por el empuje que nos lleva a repetir el placer. Si por el contrario fue desagradable no lo buscaremos. Por eso cuando una actividad es placentera nos lleva a repetirla con el objeto de conseguir más placer y diversión. Cuanto más jugamos, más vamos perfeccionando el juego y cambiando metas y objetivos. Pero también guardamos recuerdos negativos, de torneos perdidos, hoyos mal jugados, papas, zoquets, fuera de límites, etc., adquiridos a lo largo de nuestra experiencia en el deporte.
Para entrenar la confianza todos esos pensamientos no deben existir. Hay que borrarlos del archivo de recuerdos, y recuperar y sostener aquellos que nos hicieron vibrar ante cada tiro. Cuando venimos perdiendo, la mente se satura comenzamos a viajar por el tiempo. Debemos bloquear los pensamientos pensar en el ahora, y alentarnos interiormente a través de la auto conversación positiva. Las palabras tienen gran poder y nos pueden elevar o destruir…. que la palabra nazca para construir y no para castigarnos. “Saber jugar el presente”, para eso debemos transformar la presión en rendimiento, convertir las capacidades en habilidades y poseer la motivación en ser cada día mejores para poder disfrutar en el aquí y ahora un día de golf.