Profesor Newton Santos Vianna Júnior, M. Sc.
Maestro en Educación Física – Psicología del Deporte
Belo Horizonte – Brasil

La familia tiene una influencia muy importante en el desarrollo de las crianzas en diversas áreas. En el ambiente deportivo no es diferente y esta influencia fue fundamental para el desarrollo de aquellos atletas que lograran alcanzar el alto nivel. Estudios realizados con experts, en diferentes deportes, presentaran fases de desarrollo, con características propias en relación al envolvimiento de los atletas, entrenadores y padres.
Una grande discusión es acerca del aspecto genético en la contribución para el atleta lograr al alto nivel. Muchas familias de deportistas creen que sus hijos son deportistas porque son genéticamente “dotados del deporte”. Si hablamos con estas familias vamos ver que los propios padres fueran los primeros “entrenadores”, fueran los responsables por el interese de los hijos por el deporte, o empezaran su hijos en las actividades deportivas, por acreditaren que esta es importante, o por la propia compañía en la actividad. Por seguro la genética es importante, pero la oportunidad de vivencia de lo deporte es muy mayor. El ambiente tiene una influencia mucho más importante que la genética y es aquí que, tanto los padres cuanto los entrenadores y profesores, pueden influenciar.
En la fase inicial, o de “experimentación” la grande variedad de estímulos y oportunidades en las actividades psicomotoras van proporcionar una base de experiencias y diferentes “situaciones-problemas” que van a llevar a la crianza la vivencia, en un primero momento, a través de la solución sobre la base de ensayo y error, y en una fase posterior, a través de su capacidad y habilidad de practicar actividades con suceso y enriqueciendo su repertorio cognitivo y motor.
En este momento, lo más importante es el entretenimiento, ocio. La familia debe participar incentivando y apoyando los hijos, valorando su esfuerzo y dedicación. Esta es la única cobranza admitida. Los padres deben estar atentos para evitar cobrar de forma estresante y amenazadora el desarrollo, con base solamente en los resultados. La grande contribución que los padres pueden dar en esta etapa es de proporcionar una diversidad de estímulos y apoyar la participación y entretenimiento de la crianza.
En la fase intermediaria, o de “especialización”, la crianza comienza a estar interesado en una o dos actividades en particular. Aun es importante dedicarse a más de uno deporte. Hay una mayor dedicación al aprendizaje y al desarrollo de las actividades elegidas, y empieza la práctica de forma más estructurada con un período más largo de la práctica en esta actividad. La especialización se refiere a la actividad elegida, (por ejemplo, voleibol) y no a una situación específica dentro de la actividad (por ejemplo, cortador o ascensor). La familia aumenta el apoyo financiero, así como la busca por las mejores condiciones materiales, instalaciones y profesionales cualificados.
En la fase final, o de investimento, la crianza empieza a dedicarse a apenas una actividad. El compromiso dedicado a la práctica de la actividad, así como el periodo de entrenamiento y la preparación son más intensos. Las actividades son más elaboradas y el nivel de las habilidades es más refinado. Dependiendo del deporte, podemos percibir un amplio dominio de la técnica para la ejecución. La motivación y el nivel de esfuerzo necesarios para el desarrollo son mayores, y el dominio de las habilidades, por parte de los niños, aun puede ser percibido como superior que de las personas de su edad. Los resultados, tanto de performance, cuanto de clasificación en las competiciones, son ahora comunes, y deben ser valorados y constantemente reevaluados para orientar el desarrollo del individuo. En esta etapa, el envolvimiento con el entrenador es mayor que con la familia. El papel de la familia es, principalmente, de mostrar interese y apoyar la actividad elegida, ayudar a enfrentar las dificultades y situaciones financieras, sociales, educacionales o de salud, que posan perjudicar el desarrollo del atleta.
Estas fases compraban la evolución desde la aprendizaje hasta la especialización, dando especial énfasis a el papel del entrenamiento estructurado y bien organizado, así como el aspecto constructivista en el desarrollo de la performance del “expert”. En cada una de estas fases el papel de los padres es diferente y necesario.
Es necesario un desafío en las tareas que serán realizadas, para incentivar la preparación y evitar el desestimulo y abandono de la actividad. Las metas deben ser desafiantes, pero logrables, generando la necesidad y el interese por el desarrollo en la práctica y en el entrenamiento de la actividad, pero siempre de forma educativa, con énfasis en la aprendizaje través del entretenimiento, Los padres poden ayudar a los entrenadores relatando las actividades y comentarios acerca de los entrenamientos y de las competiciones.
Sin embargo, debe haber un equilibrio en la relación deportista-padre-entrenador, y el éxito en el desarrollo del deportista depende en grande medida de la convivencia harmoniosa, del comprometimiento y del suceso del trabajo realizado por cada una de las partes de esta tríade. ¿Pero, cuál sería el nivel ideal de exigencia, por parte de los padres, para que sus hijos tengan una reacción positiva en el entrenamiento y principalmente en la competición? Se constató que los bajos niveles de exigencia se relaciona con una reacción positiva, y altos niveles de exigencia mostraran reacciones negativas por parte de los niños.
El más importante, respectándose la individualidad de cada persona, es que cuanto más temprano se empieza el contacto de las crianzas con las actividades deportivas, cuanto más tiempo dedicado a un deporte, mayor será el compromiso y orientación, mejor será la cualidad de su maestría en el deporto elegido. Lógicamente, nadie va a ser un campeón de la noche a la mañana. Pero, el primero paso ya está dado, que es participar de una actividad saludable, agradable y en dirección al raciocinio lógico y a la estrategia aplicada a los juegos más complejos y a la resolución de problemas en la vida.
¿Entonces, o que lo padres pueden cambiar en su postura, de inmediato? ¿Cuántas veces los niños llegan a la casa para contar a los padres que participaran de un juego o actividad en la escuela, y la primera pregunta que hacemos es “¿quién ganó?”, o “¿quién fue el mejor?”? Las preguntas deberían ser: “¿te gustó, divertiste?”, “¿jugaste bien?”, “¿que más te gustó?”, “¿o que aprendiste en esta actividad?”? La importancia es dada a lo que la crianza gusta y valoriza. Al mismo tiempo, ella estará desarrollando sus habilidades físicas y mentales, iniciando la aprendizaje de lidiar con varias actividades, comparar las diferentes performances y resultados. Todo esto será aprendido sin el estrese causado por la importancia que damos a solamente vencer o se tener los mejores resultados a corto plazo.
Es probable que no todos van alcanzar el alto nivel, pero todos podrán participar de las actividades que traerá beneficios a la salud, física y mental, tendrán la oportunidad de convivir en un ambiente saludable, hacer amigos, participar en eventos deportivos amistosos y oficiales, podrán conocer otros lugares y otras personas que pasan a hacer parte de su red de relacionamientos por toda la vida.