Mag. Marcelo Roffé

Tratamos de complementar dos teorías como la cognitiva-conductual y el psicoanálisis, las cuales, según nos han enseñado y hemos aprendido, son opuestas y antagónicas. Nuestro desafío es multiteórico y de integración.
Sobre la personalidad del deportista podemos realizar preguntas tales como: ¿qué la configura?; ¿cuánto puede influir la misma en el rendimiento?; ¿existe alguna forma de predecir la personalidad de un ganador?; ¿qué perfil debería tener? Si justamente a los entrenadores de alto rendimiento, lo que les interesa es el rendimiento, ¿cómo conformar perfiles de personalidad predictivos del mismo?
Siguiendo a Vives, López y Garcés (2006), “la personalidad es uno de los temas más investigados en psicología, convirtiéndose también en uno de los tópicos más importantes en la psicología de la actividad física y el deporte en las décadas de los sesenta y setenta (Valdés, 1998), lo que ha derivado en que la personalidad se haya configurado como un área de investigación con entidad propia en psicología del deporte y en que ocupe un papel primordial en la ardua tarea de comprender y predecir la conducta de los deportistas (Cruz, 1991)”.
Siguiendo a los mismos autores, la comprensión de cómo influye la personalidad en la ejecución deportiva pasa necesariamente por conocer a qué hacemos referencia con el tema personalidad, destacando tres ejes esenciales sobre los que giran la mayoría de las definiciones existentes: centralidad de la personalidad, cualidades de sus componentes y componentes asociados (temperamento y carácter).
En este último punto José Bleger (1996), en Psicología de la Conducta plantea que “la personalidad se asienta sobre un trípode formado por constitución, temperamento y carácter; considerados en este orden, la influencia de la cultura es creciente, mientras que la influencia de los factores hereditarios es decreciente. De todas maneras, intervienen siempre ambos factores. La constitución está dada por las características somáticas y físicas más básicas y permanentes. Depende fundamentalmente de la herencia biológica pero no está libre de la influencia de los factores ambientales y psicológicos. El temperamento está constituido por las características afectivas más estables y predominantes. Se lo ha considerado como el aspecto funcional o dinámico de la constitución, en el sentido de su origen totalmente hereditario. Las influencias ambientales durante los primeros años de vida son, sin embargo, de gran importancia tanto para la formación de la constitución y el temperamento como para la personalidad total .El carácter está dado por las pautas de conducta más habituales o persistentes; para ellas se admite la influencia predominante del medio ambiente.”

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La primera entrevista y el estudio de la personalidad del deportista