Lic. Alfredo Fenili

La realidad siempre nos plantea interrogantes que la fantasía no es capaz de develar. Nos enfrenta permanentemente a situaciones nuevas, algunas más complejas que otras, y está en nuestro sentido común más que en nuestra capacidad profesional, la llave para resolverlas. O por lo menos comprenderlas.
La realidad, a su vez, es única e irrepetible, no acepta modificaciones. Es como es…lo que no tiene es remedio.
El primer problema que se le plantea al psicólogo en su trabajo con deportistas es poder efectuar una comprensión adecuada de la actualidad de estos. Sin metáforas ni comparaciones: comprender el fenómeno deportivo desde él mismo. Esto requiere no pocos cambios en nosotros y derrotar algunos prejuicios como la idea que todo es interpretable (bajo la inflexibilidad de la mirada psicológica).
El deporte no requiere nuestro espíritu interpretacionista sino nuestra adaptación a su propia realidad, dominada por los vaivenes de la competencia y la fluctuación de los resultados.
Aquí quisiera hacer algún comentario: Todos nosotros somos “hombres competitivos” por naturaleza. Y por ella queremos ganar siempre. Pero este no es el único valor destacable, aún en una sociedad donde sólo importa el vencedor y el éxito no está ligado a la felicidad sino a los logros, aunque sea a cualquier precio. Es de resaltar siempre el espíritu que emana de la cooperación y la ayuda recíproca, destacable aún en los deportes de competencia individual. Tal vez sea este uno de los valores más importantes que debemos rescatar en nuestro trabajo.
La realidad del deporte es la planificación de los entrenadores, la organización de los entrenamientos, pero también el día a día. también la presión de lograr resultados. Para un psicólogo deportivo puede ser un buen primer objetivo lograr que el deportista pueda efectuar una visión menos dramática y angustiante frente al resultado. Hoy vemos que cada competencia, cada partido, está signado por la sombra impiadosa de la derrota. ¿Es este el camino por el cual nuestros deportistas deben transitar?. ¿O se puede ver las cosas de otra manera y abrir las puertas de los valores que Pierre de Cubertin soñó a finales del siglo XIX?.
Si queremos pertenecer al mundo del deporte entendamos que podemos rescatar valores individuales y grupales que pertenecen a su realidad, pero que están ocultos en sus propios fantasmas.