Marcela Herrera Garin
Psicóloga del Centro de Valoración Funcional y Asistencial del Deportista. Universitat de Barcelona
Máster en Psicología del Deporte y la Actividad Física
EdD © en Psicología Aplicada al Deporte

Pensemos en un futbolista juvenil que ha luchado durante toda la temporada para llegar a un buen estado físico. Su juego ha mejorado notablemente y siente que el siguiente partido será el de su consagración. Pero por esas cosas del juego, se lesiona en un entrenamiento previo al derbi que esperaba él y sus compañeros. Está destrozado, su lesión parece más grave de lo
que se pudo pensar al inicio y le dan dos meses de baja. A esas alturas en dos meses el campeonato en su categoría habrá acabado.
Llega a tu consulta y ¿qué ves?
Contener emociones, motivar y dar una visión de futuro, conseguir compromiso ante el proceso de rehabilitación son objetivos paralelos a todo el trabajo de recuperación. La relación que se genera entre el fisioterapeuta y el deportista puede marcar una diferencia.
Los estudios psicológicos de las lesiones deportivas se ha limitado a buscar por un lado la relación entre una lesión física y su efecto psíquico o las causas psicológicas de la lesión física (Rotella, 1991; May, 1999), son pocos los psicólogos que han aportado desde una visión multidisciplinar (Sánchez, 2000) herramientas para que sean aplicadas por el fisioterapeuta o preparador físico ya que habitualmente se escribe sobre el deportista o el entrenador.
La psicología aplicada en este tipo de relaciones nos aporta:
– Herramientas para gestionar emociones propias y ajenas
– Herramientas para guiar y orientar el proceso motivacional del lesionado
– Comprensión para las diversas variables de la personalidad
– Un marco para entender las Variables psicosociales implicadas
– Estudios sobre el estrés y la tensión competitiva

El Modelo de Kubler-Ross(1969)(Rotella, 1991) presenta las consecuencias psicológicas de una lesión en un deportista:

  1. Negación de la lesión o de su alcance
  2. Enojo por la lesión ocurrida
  3. Ambivalencia emocional
  4. Depresión
  5. Aceptación

Por otro lado en este nivel está comprobado que los deportistas que se rehabilitan mejor:

  • Tienen una elevada motivación intrínseca
  • Determinación y dureza mental
  • Buena disposición al escucha
  • Apoyo social
  • Alta autoestima
  • Alto nivel de habilidad física
  • Actitud mental positiva
  • Equilibrio emocional

El objetivo sería que el deportista con la ayuda de todo el cuerpo técnico pudiese gestionar las emociones asociadas a la lesión:
1. Conseguir que el deportista acepte la realidad
2 .Controlar expectativas (alcance duración lesión)
3. Lograr apoyo social
4. Preparación hospitalización y/o intervención
5. Planteamiento nuevo reto: la rehabilitación
6. Plan realista de mejoramiento durante la lesión
7. Hacerlo partícipe del proceso de recuperación
8. Adquirir habilidades de autocontrol.

¿Cómo lograr esto a través de las sesiones de recuperación? El trabajo multidisciplinar que nos ha llevado a esta reflexión nos permite confirmar que no sólo el psicólogo puede colaborar con este trabajo sino que el fisioterapeuta, el preparador físico y el entrenador pueden aportar a mejorar la percepción de la situación.
Por ejemplo a partir de desarrollar la motivación y la autoconfianza ampliando el reconocimiento respecto a su lesión, dar a conocer costos y beneficios del tratamiento a corto, mediano y largo plazo, que el deportista tenga claro los objetivos propios de la rehabilitación y el plan de trabajo para cumplir las metas, entre otras medidas.
Lograr la confianza y el compromiso de deportistas jóvenes no siempre es fácil, de ahí que es importante construir sobre la base de una comunicación verbal y sobre todo no verbal esta confianza para finalmente lograr la cooperación en el proceso. Anticiparnos a las posibles dificultades, a las prisas por querer terminar pronto el tratamiento propiciando el autocontrol en la recuperación proporcionando feedback de calidad en torno a todo el proceso terapéutico y si es posible utilizar algunas técnicas de la psicología aplicada al deporte como las técnicas de relajación que tienen como objetivo según Cauas (2003)
•Controlar algunas manifestaciones del estrés
•Reducir activación de la zona lesionada
•Favorecer la mejor circulación sanguínea

Por último trabajar la motivación, que es una condición fundamental para la actividad física y el deporte, sin la motivación apropiada es muy difícil que un deportista se dedique al deporte con la frecuencia, duración, sacrificio, duración, intensidad, concentración, sobreesfuerzo y constancia que éste requiere. Y si este mismo ejemplo lo llevamos al proceso de recuperación el trabajar sus motivaciones puede ser una base en la cual sentar las técnicas y trabajo psicofisiológico.

Bibliografía

Pfeiffer (2000). Las lesiones deportivas. Editorial Paidotribo
Rotella, R. J., & Heyman, S. R. (1991). El estrés, las lesiones y la rehabilitación psicológica de los deportistas. En J. M. Williams (Ed.), Psicología aplicada al deporte (pp. 493- 522). España: Biblioteca Nueva.