Lic. Marcelo Roffé

Introducción:

Las presiones que dominan y tiranizan las mentes y los cuerpos de los futbolistas profesionales o juveniles en franca ascendencia son múltiples y variadas e intentaremos en estas líneas, desnudarlas, nombrarlas, arrinconarlas y darnos cuenta de si son controlables o hay que resignarse…
Nombré a las mentes y a los cuerpos juntos, ya que a mi modo de ver, constituyen una pareja indisoluble con el correlato afectivo según la zona afectada: por citar un ejemplo, si hay tensión muscular al punto de generar un calambre que no justifica “el desgaste físico” de ese futbolista en esa competencia o entrenamiento, habrá que indagar qué miedos y/o presiones internas habitan en ese futbolista. Hay enlace, aunque muchos (a esta altura cada vez menos) intentan negarlo.
Las nombraremos entonces: 1- padres / familia, 2- novia/o, 3- representante o intermediario, 4- sponsor, 5- cuerpo técnico y/o médico, 6- los dirigentes, 7- los hinchas / espectadores, 8- la prensa, 9- el árbitro, 10- los rivales, 11- los vecinos, 12- los resultados, 13- la difícil situación económica del país, 14- la “presión social” y 15- las auto – exigencias.

Desarrollo:

Analizaremos brevemente cada una:
1- Los padres pueden ser una fuente de presión, ansiedad y hostilidad permanente sin darse cuenta y con las mejores intenciones. Se puede tener entrevistas con ellos para aflojarles esta clavija que “aprieta”. A veces se logra y a veces ya es tarde (lo ideal es trabajar con ellos desde el fútbol infantil y asesorarlos. La pregunta por la eficacia suele ser una presión que se puede tornar insoportable y difícil de manejar. Hay muchos casos de padres que malograron a sus hijos futbolistas, teniendo éstos condiciones técnicas.
2- La novia que es muy demandante y dependiente y no tiene vida propia, puede terminar siendo un problema para el futbolista. Cuando él quiera descansar en su casa ella querrá salir. La novia de los futbolistas (y/o esposa) deberá tener paciencia y ser especial. Están las buenas compañeras que además funcionan como un importante soporte afectivo y están las otras: las que solo buscan aprovechar las mieles del status social.
3- El representante es el nuevo protagonista del fútbol. Es lamentable pero son las reglas de un juego devenido negocio. Igualmente debo decir que mi experiencia de siete años en el fútbol desde mi rol, que los hay buenos: Tratan de cuidar todos los detalles del futbolista. También están los oportunistas que no solo no los cuidan cuan “propia mercancía” merecería, sino que encima “los presionan” con el rendimiento o los resultados.
4- El sponsor puede hacer sentir bien o mal a un jugador: de la motivación a la presión hay un solo paso y si bien lo tenía bien conceptualizado de entrada, lo comprobé con los años de práctica. Como paradigma de lo no deseado vale recordar a Ronaldo jugando “presionado” la final del mundial 98 luego de una convulsión, entre otros, por su sponsor (y así jugó, debe haber tocado tres pelotas…).
5- El D.T. o algún integrante del cuerpo interdisciplinario puede constituirse en una amenaza permanente para el futbolista, sea por lo que le dice, por la forma de dirigirse a él o muchas veces por su sola presencia. Cuando el discurso del entrenador desnuda un planeamiento de metas de resultado más que el desempeño, la presión es manifiesta y latente en forma permanente. Si estamos frente a un entrenador que vierte muchos conceptos juntos en un corto lapso de tiempo, eso también es presión: solo lograrán futbolistas frustrados que sentirán que no entienden la táctica.
6- Los dirigentes no siempre son ubicados y respetuosos. Están los otros, los que aparecen en la buena y desaparecen en la mala. Y están los que meten presión siempre con el resultado: ¿quieren cobrar? ¡ganen!. Los equipos que ganan cosas importantes muestran la unión de los futbolistas, el Entrenador -y su equipo- y los dirigentes.
7- Los hinchas alientan o insultan pero eso a muchos les influye. El famoso “murmullo” a veces se les torna intolerable. Muchos sientes las miradas clavadas en sus pies y que no pueden equivocarse. Otros se desconcentran por una muchacha bonita en la platea… Algunos se motivan más con la hostilidad de los espectadores, pero otros se hunden… Los barra brava merecen otro capítulo… ¡Esos sí que meten miedo!.
8- Los periodistas pueden ejercer una presión muy negativa me refiero tanto a los radiales, los televisivos y sobre todo a los gráficos. Ellos hacen su trabajo, a veces bien, a veces no tanto (cuando sacan de contexto las declaraciones, las exageran, califican sin piedad, etc.). Ellos no van a cambiar (y cada vez hay más y más jóvenes, muchos no recibidos, que se “inmolan” por una nota): los que tienen que aprender a manejar esto para que no les afecte son los futbolistas. Críticas recibirán siempre, a veces merecidas, a veces no, pero en el fondo saben que los necesitan, aunque no les guste. Son las reglas del juego
9- El árbitro es el encargado de impartir justicia y al ser un ser humano y formar “un equipo arbitral” con dos ayudantes, existe la posibilidad cierta de que se equivoquen. Constituyen una presión si insultan o tratan mal o con indiferencia al futbolista, como así también si no son justos en alguna sanción. Pueden ser una presión al decir “no me hables” o “juegue rápido” o para el futbolista que ya fue dirigido por ese hombre y no le fue bien. El que deberá controlar esa presión y no malgastar energía es el futbolista. Ese es el desafío. Los que no juegan son de palo.
10- Los rivales también juegan y pueden ejercer presión extrema de manera lícita o ilícita. Lo atractivo del deporte es que la competencia es una instancia única e irrepetible, donde dos fuerzas opuestas se enfrentan y el resultado tomado por causales múltiples, resulta dialéctico. Si el rival presiona de manera lícita, nos puede llevar a equivocarnos, aunque no queramos, por presión de volumen de juego, desde lo técnico-táctico pero también puede ejercer esa fuerza opuesta desde lo físico y lo comunicacional y lo anímico.
¿Cómo se controla esa presión? Entrenando la propia fortaleza mental, individual y
colectiva
11- Los vecinos, sobre todo de pueblos chicos, a esos me refiero. No hablamos de los fríos habitantes de los enormes edificios porteños donde nadie sabe en qué anda el de al lado. Hablamos sí de vecinos que tienen acceso fácil al “famoso” y que lo molestan con preguntas sobre la eficacia, que le advierten del agrio sabor del fracaso “¿cuándo vas a ser titular? ¿por qué allá no haces goles?”.
12- Los resultados son siempre una presión, en los tiempos exitistas que nos tocan vivir. Los resultados previos pueden ser una presión -el ejemplo más claro y que merece “un ateneo” en la actualidad, y que viene desde hace casi una década es River frente a Boca- , los resultados previos buenos o malos en ese torneo, el rival a vencer si se supone que es accesible, etc. Durante un partido, ir ganando pronto implica poder ir dominando la presión de mantener eso sin relajarse e ir perdiendo siempre dispara una actitud de ir a buscar que a veces no se tiene de entrada con el riesgo de perder. A veces, empatar es también una presión “sincrónica” que hay que saber soportar.
13- Que nuestro país está en crisis económica y de valores éticos y morales no es ninguna novedad. En ese contexto que a veces produce desesperanza y otras desesperación vivimos los argentinos. La desocupación y subocupación que acorrala a cuatro millones de personas puede tener cara de hereje. Muchos futbolistas que de por sí ya sienten una deuda eterna con los padres en el sentido de la gratitud por la posibilidad que les brindaron, quieren apurarse, llegar y resolver todo rápido para solucionar los problemas económicos de la familia. Allí es donde la realidad mete la cola y este padre con deudas o desocupado, ejerce presión, la mayoría de las veces sin querer… queriendo.
14- La “presión social” la encontramos en otros de los apartados <ejemplo periodistas deportivos, padres, entrenadores, representantes, resultados, país, etc.>, pero quise descartarla en soledad. Tiene que ver con el exitismo de este país donde lamentablemente los parámetros predominantes se juegan en el “todo o nada” / “éxito o fracaso” y esta ideología es hermana íntima de expectativas excesivas o exacerbadas que tiene estos actores sobre los desempeños de estos futbolistas. Esta “presión social” solo fabrica resultados, ya que nadie es tan humano como para tener derecho a equivocarse…
15- La autoexigencias son a veces peores y más peligrosas que los factores externos.
Si recorremos uno a uno los 14 factores externos mencionados podríamos concluir en que el equilibro mental, emocional y afectivo es decisivo para controlar esos elementos que son molestos o su ausencia para sucumbir frente a ellos. La inteligencia emocional del futbolista, su re-educación en el auto control de impulsos, la claridad de objetivos y del buen destino energético hacen el resto.

Conclusión:

En general las presiones se las fabrica el jugador así mismo con las frases como “si hoy no ando bien, marcho” o “hoy no puedo fallar” o “si me lesiono no juego más”. Este tipo de frases y pensamientos los llenan de miedo y consiguientemente le baja la autoconfianza y la concentración.
Hay una frase <verdadera-falsa> que circula con mucha fuerza en este deporte y que suele “meter mucha presión” desde hace muchos años: “El tren pasa una sola vez”. Muchas veces utilizadas por empresarios y/o dirigentes para “forzar” un pase que les dejará dividendos en la estrategia argumental con el futbolista. Muchas otras veces utilizadas por entrenadores que por ejemplo ubican al futbolista de titular en un puesto táctico que este desconoce y en el que no se siente cómodo
Basta pararse en cualquier estación de ferrocarril, de los que aún andan gambeteando privatizaciones, para comprobar que el tren pasa seguido, en general cada diez o veinte minutos, según el caso. El dilema o la cuestión <en el sentido de la oportunidad> es ¡SABER SUBIRSE Y TENER EN CLARO DONDE BAJAR!.