Lic. Alejandra Florean

Cuando hablamos de lesiones siempre nos remite al cuerpo, pensamos inmediatamente en una rodilla, un brazo o un pie lesionado, pero tras una lesión física hay una lesión en la mente, ya que la mente también se lesiona.
Las lesiones deportivas en cualquier parte del cuerpo que ocurran, influirán siempre tanto en lo físico como en lo emocional del deportista.
Siguiendo al Profesor García Ucha en su libro Psicología de las Emociones “Muchas de las investigaciones realizadas se basan sobre aspectos fisiológicos de las lesiones que incluyen entrenamiento, biomecánica de movimiento, limitaciones y deficiencias de los entrenamientos y sin embargo ahora se está incrementando la toma de conciencia de los factores sociales y psicológicos que tienen efecto cuando una lesión se produce.”
La posibilidad de que una lesión se produzca tiene varios factores predisponentes:
• Físicos: podemos resaltar aquí factores como exceso y/o deficiencia de entrenamiento, precalentamiento inadecuado, cansancio físico.
• Psicológicos: aquí se encuentran muchas variables que pueden predisponer al deportista a una lesión, citaremos algunas:
Variables personales que incluyen historia de lesiones anteriores, problemas familiares, pérdidas de seres queridos etc.
El estrés que es producido por varias situaciones tales como, demandas de entrenamiento, cambios de estilo de vida, cambio de ciudades o de país, demandas de las competencias, fluctuaciones de la motivación, y todos aquellos sucesos de tipo general que exceden la vida deportiva.
• Sociales: medios de comunicación, sponsors, padres (cuando se trata de chicos en iniciación deportiva) y familiares.
Estos son todos factores que pueden hacer más o menos propenso al deportista a una lesión, o que pueden influir positiva o negativamente al momento de la recuperación.
J.M.Buceta señala que según estudios realizados en EE.UU. cada año se produce entre 3 y 5 millones de lesiones deportivas con una tendencia ascendente.
Aunque no tenemos cifras en nuestro país, parecería casi lógico deducir que tenemos un alto número de lesiones dado al incremento de la práctica deportiva y la iniciación temprana en los distintos deportes.
Ante tantas lesiones y tantas consecuencias que producen las mismas tanto para el deportista ( miedos, pérdidas económicas, pérdidas de puesto de juego etc. ) y para el equipo si hablamos de deportes en equipo nos vemos obligados a hablar de
PREVENCIÓN.
Es difícil evaluar todos los factores predisponentes y sus efectos desde cada deportista, pero se pueden ir teniendo en cuenta posibles señales que se anticipan a una lesión, estas pueden ser:
• Cambios de personalidad o cambios de actitud
• Factores que en la actualidad puedan actuar como potencialmente estresantes
• Historia de lesiones anteriores
• Fortaleza psíquica para afrontar las cargas de estrés y sociales
• Fluctuaciones de la motivación
• Déficit atencionales
• Variaciones de estados de ánimo
Hay que poder prevenir desde ambos aspectos, tanto físicos como psicológicos, para lo cual habría que tener en cuenta:
• En relación a la demanda de entrenamiento sería importante ir incrementando
progresivamente las demandas físicas que obligue a los deportistas a
enfrentarse y controlar la adversidad gradualmente (dolor, cansancio)
ayudándolos de ésta manera a que lleguen más “duros” a la competencia.
• Incluir períodos de descanso físico y mental que eviten sobreentrenamiento.
Sobre todo en los momentos que exijan muchas horas de trabajo
(competencias seguidas)
• Variar el planteamiento de las sesiones de entrenamiento de manera que suscite interés y evitar el aburrimiento y en consecuencia una baja en la motivación.
En relación aspecto psicológico, desde ya es difícil trabajar en prevención de lesiones, pero la Psicología del Deporte nos da herramientas para colaborar con el deportista a conocer su cuerpo y su mente, para que el deportista vaya descubriendo sus diferentes estados emocionales y físicos tanto antes como después de una lesión:
• Aumentando la motivación, estableciendo objetivos posibles y metas de logro
• Autoconfianza teniendo control de las variables que lo afectan y que puedan tomar decisiones correctas en el momento adecuado
• Trabajar sobre la influencia del estrés, que puedan reconocer todas aquellas variables que los coloca en una situación estresante y mediante determinadas técnicas puedan alcanzar su estado optimo
• Trabajar con los deportistas suplentes que tienen poca actividad y están menos preparados para los efectos del estrés en competencia. Además su tiempo de inactividad los coloca en una situación de ansiedad y estrés que los lleva muchas veces a no medir consecuencias desde lo físico, provocando una lesión o bien reincidiendo en una lesión si su inactividad era por recuperación.
El Tiempo es otra variable importantísima:
• Las competencias muy seguidas logran que muchas veces los tiempos de descanso de los que hablamos anteriormente no se puedan realizar y esto conlleve una sucesión de lesiones.
• La necesidad de recuperación rápida, muchas veces por exigencias propias, el exceso de responsabilidad, las ansias de competir, la situación de su equipo en determinada competencia, la situación económica personal, la posible transferencia, hacen que la recuperación se reduzca en tiempo.
• Otras veces las exigencias externas como los sponsors, las autoridades de la institución, los padres etc.
Esto lleva muchas veces a adelantar el regreso a los entrenamientos y/o competencias sin una total rehabilitación, con serias consecuencias para las probables recaídas.
También el querer aprovechar el tiempo al máximo lleva a los deportistas a jugar infiltrados, doloridos, o con vendajes, trayendo esto no sólo lesiones más graves sino también consecuencias para el futuro del Ser humano que ésta más allá del deportista.
Insisto, la prevención y la rehabilitación tienen que ser tanto físicas como psicológicas, el deportista debe llegar en un 100 % a la competencia.
Obviamente éste es un trabajo que se debe llevar a cabo en forma interdisciplinaria, tanto el Entrenador, el Preparador Físico, el Médico, el kinesiólogo y el Psicólogo deportivo, trabajando inserto en el plantel profesional (como lo plantea el Lic. Marcelo Roffé en su último artículo de la Revista) deben trabajar en forma conjunta tanto en la prevención como en la recuperación de los deportistas. El Psicólogo nada podría hacer sin la aceptación y la colaboración tanto de los deportistas como del Entrenador.
Puede ser que suene utópico el pensar abordar al deportista desde todos los ángulos pero no es imposible, y es desde esta perspectiva donde la Psicología del Deporte actual intenta colaborar, sumando en beneficio del Deporte en general.

Bibliografía

• Bucetta J.M. Psicología y Lesiones Deportivas. Prevención y recuperación
• García Ucha, F. El papel de las emociones en el deporte.
• Roffé M. (2001) El psicólogo deportivo incluido en el cuerpo técnico: un
delicado equilibrio. En http://www.efdeportes.com Nro. 42.
• Williams J.M. Psicología aplicada al Deporte