Lic. María Cecilia Pellegrino 

En lo que respecta a la fusión entre la Danza y la Psicología, poco es lo explorado en nuestro país. A pesar de ello, los amplios desarrollos realizados sobre el área deportiva, han de ser de mucha utilidad al momento de trabajar con el arte. El presente artìculo, servirá como ejemplo para dicha demostración, dado que los conceptos ha desarrollar, han sido muy bien investigados por el Lic. Marcelo Roffè en su libro “ Alto Rendimiento”.

Motivación:

La motivación es, lo que hace que un individuo actúe y se comporte de una determinada manera. Es decir, la razón por la cual éste lleva a cabo una actividad determinada.
La motivación, se encuentra ligada al planeamiento de objetivos. Todo bailarín debe tener metas CLARAS Y REALISTAS, tanto a corto, mediano y largo plazo. Algo innegable es que las personas se imponen metas con el fin de lograrlas, motivo por el cual, el hecho de fijar objetivos realistas, servirá para evitar la frustración y entrenar la paciencia junto con el esfuerzo.
Podría decirse que existen dos tipos de motivación: una intrínseca( asociada a la satisfacción de cada bailarín por la actividad que realiza) y otra extrínseca( aquella que indica que la satisfacción se encuentra ligada únicamente a la recompensa, ej: dinero). Lo ideal es que pudiera existir una combinación entre ambas, dado que si la motivación intrínseca no se encuentra desarrollada, el dinero o recompensa que se le ofrezca al bailarín, no servirá para garantizar el placer por la actividad realizada.
Existe algo muy importante que no debe ser desconocido por los coach. Las personas cuando se encuentran dentro de un equipo, tratan de satisfacer al menos una parte de sus necesidades, colaborando con otros dentro del grupo. Es así como cada miembro del mismo aporta algo y depende de otros para satisfacer sus aspiraciones. Se crea de éste modo una solidaridad que genera un plus a nivel de resultados y rendimiento. Es por dicho motivo, que los entrenadores de un ballet, no deben tratar al mismo como un conjunto de individuos separados, sino como una totalidad en sí.

Confianza:

Un bailarín bien entrenado técnicamente, pero sin confianza, tendrá un rendimiento por debajo de su potencial. Probablemente dudará, tendrá pensamientos negativos y se deprimirá. Sin duda todo esto implicará un detrimento en su nivel de resultados. ¿Cómo tenerse confianza? Aunque pueda parecerles contradictorio, para ello es necesario equivocarse. Una persona que ha fracasado y producto de su esfuerzo ha salido airoso de situaciones adversas, desarrolla un nivel de autoconfianza mayor que aquel a quien siempre las cosas le salen bien. Es necesario para esto, poder lograr una personalidad con la suficiente fortaleza, como para poder sobrellevar los momentos difíciles. Un consejo útil que puedo darles es, buscar la motivación en la práctica artística en sí y no volverse resultadista( NO basar el éxito en ganar una competencia). Esto será de gran utilidad para aquellos que recién se inician, ya que allí es cuando los errores mayormente suceden y deben permitirse. Sólo se trata de modificar el modo de ver las situaciones, es decir, observar la falla como la practica necesaria para futuros aciertos.

Concentración:

La concentración implica prestar atención a las señales pertinentes, sin permitir que el foco atencional se dirija a los lugares no correspondientes. Podemos concentrarnos en los estímulos internos( EI) o externos( EE), como así también en uno o varios de ellos, según la situación lo indique.
En general, los bailarines poseen la capacidad de concentrarse en situaciones óptimas, pero, ¿qué pasa cuando las mismas se complican( música poco audible, ensayos paralelos en salas contiguas o misma sala, un mal día en la vida personal tanto del bailarín como del ballet o partenaire, etc)? La concentración puede variar en diferentes etapas del entrenamiento, y a la vez ella es algo que puede entrenarse. El logro del control de la atención, dependerá de la elaboración de un plan adecuado a las demandas y necesidades de cada bailarín.
A modo de ejemplo, les propongo que analicemos la presente situación, que grafica los problemas con los que se encuentran los bailarines a la hora de controlar y mantener el foco atencional :
Una bailarina necesita perfeccionar la técnica de piruetas que debe realizar junto con su partenaire, dado que en la anterior competencia se le restaron puntos por el déficit en la realización de las mismas. Ella piensa “ nunca me saldrá, la competencia anterior la perdí justamente por ésto”. Dichos pensamientos, seguramente provocarán un exceso de tensión muscular (en la bailarina) que afectará tanto a su nivel de rendimiento como al de su compañero. Este último se sentirá inseguro e impotente al no poder manejar la situación. Se producirá entonces, ausencia de concentración que afectará tanto el desempeño técnico como emocional dentro de la pareja de baile. Por consecuencia, la falta de sintonía entre los mismos, durante el momento breve de ejecución de los giros, perjudicará a la totalidad de la pieza de baile elegida. Muy fácil es perder la concentración y muy difícil recuperarla. Algunas personas no pueden olvidar lo que sucedió anteriormente, sobre todo si lo consideran un error grave. Centrarse en sucesos del pasado impide que la atención sea puesta en el presente.

Control de las Presiones:

Por presiones, entendemos a las expectativas que uno u otra persona, pueden tener sobre nosotros mismos. Existen bailarines que no pueden soportar sus presiones internas, como ser: “ No puedo fallar”, “ debo llegar como mínimo al 3° puesto”, etc. Otros, tampoco soportan las presiones externas, por ej: una baja puntuación, las críticas de sus colegas, la ovación del público al momento de la puesta en escena, etc. Se necesita para sobrellevar éstos momentos, de determinada fortaleza mental, que con esfuerzo y continuidad puede entrenarse.
Un tema que se encuentra íntimamente ligado al control de las presiones, es el manejo del stress competitivo. Cuando existe un desequilibrio entre lo que el bailarín cree que el exterior le demanda y aquello que percibe como capacidades, dicho stress se produce. Este puede categorizarse de dos modos, tanto el positivo ( eustress), que implica una fuerza motivante, como el negativo( distress) que conlleva respuestas descordinadas y con excesiva activación.
El grado de activación óptima que permita una actuación positiva, será diferente para cada bailarín. Si éste se siente poco activo o motivado al momento de la competencia, lo más recomendable sería que ponga en marcha ejercicios de calentamiento, con el fin de ir generando una activación progresiva. En cambio, si el bailarín se encuentra preocupado, inseguro y nervioso, provocar mayor grado de activación no sería lo conveniente, deberían de aplicarse ejercicios de relajación.
Múltiples, son las estrategias que pueden utilizarse para ejercitar la motivación, confianza, concentración y control de las presiones. Deben ponerse en marcha los aspectos físicos y técnicos, pero no debemos olvidar de entrenar también la MENTE.