Lic. Javier Ignacio Villa

La séptima edición de la Rugby World Cup nos ha dejado un sabor amargo, mezcla de tristeza y orgullo nacional. La salida de Los Pumas en instancias de cuartos de final a manos de los All Blacks, hace ya un par de meses, despierta algunas reflexiones que pueden resultar interesantes en relación a la percepción del éxito y el fracaso en el deporte.
La imagen del equipo argentino tras la derrota sufrida ante los del conjunto de negro trajo a mi mente la conocida frase del entrenador de fútbol americano Vincent Lombardi: “…el mejor instante del hombre, la mayor satisfacción de todo lo que ha querido es cuando ha entregado su corazón a una buena causa y yace exhausto en el campo de batalla, victorioso”.
Esa es la imagen que han transmitido nuestros Pumas al finalizar el partido: la imagen de un equipo que lo ha dado todo y que yace victorioso en el campo de batalla a pesar de la derrota. ¿Se puede pensar en una victoria aún cuando el resultado marca lo contrario?
Lejos estamos ya de aquellos “pumas de bronce” que lograron un glorioso 3º puesto en el mundial de Francia 2007. Glorioso porque se trató de un resultado nunca antes alcanzado y por esa “garra” que transmitían los jugadores partido a partido. Aquel equipo contaba con figuras destacadas como Agustín Pichot, Ignacio “Nani” Corleto, Gonzalo “el Chalo” Longo, Ignacio Fernández Lobbe, y Juan Martín Hernández (el “10”), entre otros.
Tras el éxito indiscutido del equipo argentino en aquel mundial, se iniciaba una nueva etapa para Los Pumas. En junio de 2008, Santiago Phelan junto a otros colaboradores, se harían cargo del proceso de preparación previo al mundial 2011.
El nuevo head coach debería enfrentar un gran desafío: el recambio generacional había llegado y muchas de las figuras destacadas de Los Pumas versión 2007 ya no estarían. Había que hacerse cargo de este proceso y formar un equipo competitivo que pudiese estar a la altura de aquello a lo que Los Pumas nos tienen acostumbrados.
Las cosas no arrancaron bien en cuanto a resultados y rendimiento. La gira por Europa del año 2009 dejaba un saldo desfavorable para Los Pumas. Pero no era el mismo equipo de aquel glorioso 2007 (equipo que llevaba mucho tiempo trabajando juntos y que contaba con destacadas individualidades que supieron actuar como equipo en cada partido dentro y fuera de la cancha). Había que armar el equipo. Ese era el objetivo del head coach: darle más estabilidad al equipo, completar el recambio, consolidar el grupo con vistas al 2011. Habría que definir el plan de juego, trabajar sobre la disciplina y la concentración, y lograr un buen acondicionamiento físico para el nuevo compromiso mundialista.
El tiempo de trabajo juntos y la experiencia serían claves. Y justamente eso es lo que faltaba y le faltó siempre a Los Pumas: tiempo de trabajo juntos y mayor roce a nivel internacional. Porque en el rugby la madurez de un seleccionado está directamente ligada a la frecuencia con que se compite internacionalmente. Por nombrar algunas cifras, desde junio de 2008 hasta noviembre de 2009, cuando el equipo cerraba su gira por Europa, Los Pumas habían jugado cerca de 11 test matches contra los seleccionados que se reparten los primeros 12 lugares en el ranking mundial. En el mismo período, Gales jugó 16 veces ante esos mismos equipos e Inglaterra 18 veces. Queda claro el déficit de competencia que sufre el equipo argentino.
Para tratar de equilibrar las cosas y que jugadores del ámbito local puedan tener la preparación necesaria para afrontar compromisos internacionales, se creó el Plan de Alto Rendimiento de la UAR. Una nueva etapa llegaba así al rugby argentino junto con la posibilidad de participar en el 2012 en el Torneo de las 3 Naciones, ahora llamado Rugby Championship.
Y así llegó también el tiempo de los Pampas VX, el segundo seleccionado nacional integrado por jugadores que podrían llegar a Los Pumas con mejor preparación y mayor roce a nivel internacional. Ese seleccionado que, en su segundo año, se consagró campeón de la Vodacom Cup (la segunda copa en importancia del hemisferio sur que reúne jugadores de Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda), instalando un récord de 11 partidos ganados de manera consecutiva. El rugby argentino continuaba haciendo historia.
De aquellos Pampas VX victoriosos (no sólo por resultado sino también y por sobre todo por su rendimiento), varios jugadores fueron convocados por “Tati” Phelan para afrontar los compromisos previos al mundial 2011. Tras unas duras semanas de preparación precompetitiva en Pensacola y en el anexo del SIC, 8 de esos jugadores (al final fueron 9) finalmente serían convocados para integrar la lista mundialista.
Ese tiempo juntos en el Athletes Performance en Pensacola fue clave para la formación del equipo, tal como lo declaró “Tati” días antes de viajar a Nueva Zelanda. Había que desarrollar cohesión: esa suerte de química de equipo que hace que todos trabajen juntos en pos de un objetivo y que genera sólidos intercambios sociales entre sus miembros.
Los más “viejos” tuvieron que integrar a los más “nuevos”. En una nota publicada el 8 de julio de 2011 en el diario La Nación, Mario Ledesma (hooker de Los Pumas) hacía referencia a ese proceso de integración (necesario) que se estaba dando entre ambas generaciones. Y así se fue formando el equipo.
El día 9 de agosto de ese año encontró a aquel grupo de 39 jugadores con alegrías y decepciones. Sólo 30 viajarían al mundial. Y la noticia que menos hubiésemos querido escuchar: Juan Martín Hernández no había podido recuperarse al 100% de su operación de ligamentos cruzados y se quedaba afuera del mundial.
Con este grupo humano de 30 jugadores, el staff técnico con Santiago Phelan a la cabeza se dirigía a Dunedin, su primer destino en Nueva Zelanda. Allí se enfrentarían en el debut nada menos que a Inglaterra, su rival más fuerte en la zona. Con un plantel compuesto por un 75% de jugadores que nunca habían jugado un mundial, el equipo titular sorprendió por su actuación y rendimiento. Salió a dejarlo todo como nos tienen acostumbrados hace ya mucho tiempo. Resultado final: 13-9 en favor de Inglaterra; “casi” lo ganamos pero no alcanzó. Aún así el equipo salió victorioso de la cancha y siguió trabajando para el alcanzar el primer objetivo: clasificar a cuartos de final.
Luego llegaría el turno de Rumania y el equipo no dejó dudas con un contundente 43 a 8. Este partido pudo haber servido para ganar en confianza y le permitió a los más “jóvenes” hacer su debut mundialista y, quizá, sacarse esa presión que puede tener un jugador al jugar su primer mundial.
Después siguió Escocia y se ganó con lo justo. Una vez más hacía aparición esa “garra Puma” que emociona. Resultado final 13 a 12. A la baja de Gonzalo Tiesi en el partido del debut, se sumaba ahora la lesión de Rodrigo Roncero y de Fernández Lobbe. Definitivamente el “corcho” se quedaba afuera del mundial. Sin embargo, seguiría aportando al grupo desde “otro” lugar.
Con un pie adentro de los cuartos de final llegaba el último compromiso para alcanzar esa instancia: Georgia. El rendimiento no fue el mejor pero se cumplió. Quizá la ansiedad y otros factores jugaron en contra, pero Los Pumas estaban una vez más y por tercera vez en su historia en los cuartos de final en una copa del mundo: el primer objetivo se había alcanzado.
En cuartos de final ese “cuco” de negro llamado All Blacks esperaba al equipo argentino. La baja de Dan Carter por lesión permitía pensar en un partido más parejo. Pero los All Blacks igual meten presión. Las estadísticas daban por ganador al equipo neozelandés pero, como se dice usualmente, todo equipo puede perder. Y Los Pumas iban en busca de una nueva hazaña.
El partido fue emocionante para cualquier hincha y sobre todo para los jugadores. En términos de resultados Nueva Zelanda se impuso por 33 a 10. Pero las estadísticas del partido nos dicen otra cosa: el equipo neozelandés tardó 66 minutos en marcarle un try al equipo argentino; jugó el 63% del tiempo en campo rival y 37 % en campo propio; tuvo un 56 % de posesión de pelota contra un 44 % de parte de los argentinos. La defensa a puro tackle fue el aspecto más fuerte de Los Pumas: 128 tackles en todo el partido contra 53 de los All Blacks (según la fuente de las estadísticas). Y por último, los de negro sacaron una diferencia de 23 puntos de los cuales 21 fueron marcados de penal.
Pocos dudarían en catalogar al rendimiento argentino como bueno o por encima de lo esperado (en comparación al rival que tuvo que enfrentar). Pocos dudarían en afirmar que el equipo argentino salió victorioso de la cancha a pesar de la derrota. Una vez más hizo su aparición la “garra” Puma. Esa garra que los psicólogos del deporte podemos definir como actitud o fortaleza mental; ese plus que marca la diferencia: fortaleza mental, motivación, autoconfianza,
concentración y manejo de las presiones. Con esto sólo no alcanza pero sin dudas permite marcar una diferencia.
Los Pumas se metieron de nuevo entre los 8 mejores del mundo: el único equipo con un plantel conformado 100% por jugadores nacidos en su país, y que llega a esa instancia sin contar con una competencia regular.
Tres meses han pasado ya desde el fin de aquel mundial. Sin embargo, las reflexiones continúan. En un país diezmado en lo futbolístico y con ansias de resultados, este equipo de Los Pumas demostró una vez más que se puede tener éxito a pesar de los resultados. Que se puede confiar en un proceso de trabajo y que todo depende de la vara con que se mida el éxito en el deporte.
Fermín de la Calle, periodista español describió a Los Pumas como “apóstoles de la dignidad… el mejor equipo del mundo… el que nunca sale derrotado del campo…”. Y todo eso tiene que ver con otra cosa distinta a los resultados: con el espíritu de equipo; con el compromiso; con la búsqueda del mejor rendimiento posible… con los valores del deporte.
Una vez más el rugby argentino fue el centro de atención que atrajo la mirada de la platea mundialista. Una vez más Los Pumas demostraron que el éxito y el fracaso en el deporte no siempre dependen de un resultado y que se puede salir victorioso a pesar de la derrota. Para seguir pensando…

Referencias bibliográficas

  • Prieto, C. (15/11/2009). Inglaterra fue algo más que Los Pumas en un test que estuvo para cualquiera. Clarín Deportes (Bs. As.), pág. 80
  • Prieto, C. (23/11/2009). La experiencia, ese problema. El Deportivo, Clarín (Bs. As.), pág. 21
  • Prieto, C. (30/11/2009). Hacen camino al andar. El Deportivo, Clarín (Bs. As.), pág. 25
  • Michelena, A. (10/08/2011). Pumas 2011. Sin Mundial para Hernández. Clarín Deportes (Bs. As.), pág 61

Fuentes electrónicas

http://www.irb.com/
http://www.rugbyworldcup.com/
http://www.lanacion.com.ar/1387727-esta-pasando-lo-mismo-que-paso-en-2007
http://www.canchallena.com/1411379-las-10-claves-que-dejo-la-primera-etapa-de-la-copa-delmundo

“El tiempo juntos es clave para el equipo”


http://www.canchallena.com/1409656-corcho-se-queda-aun-lesionado-estoy-para-sumar-llevareel-agua-y-pondre-la-musica
http://www.uar.com.ar/noticias/noticias.asp?idinfo=294
http://mundod.lavoz.com.ar/rugby/pumas-son-mejor-equipo-mundo