Mag. Marcelo Roffé

En estos días fui invitado a compartir una interesante mesa de intercambio en la UADE, junto al Dr. Luis Cevasco, El Profesor Raanan Rein y el Dr. Marconi. La misma fue organizada por la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales y se denominó “La sociedad colgada del travesaño: fútbol, gambetas y desafío”.
Desde el ángulo psicológico, hay una palabra que es clave: la intolerancia.
Intolerancia que en estos días vemos que reina en el Racing club de Avellaneda, con luchas intestinas dirigenciales y con dos cabezas que rodaron como consecuencia de los últimos malos resultados y su “dictadura”: la del buen entrenador Luis Zubeldia y la del experimentado Roberto Ayala en su rol de manager.
En su momento escribí sobre la escena en el vestuario de Racing y la conducta de Teo Gutierrez. Hoy, sin justificarlo, veo que su conducta en la Selección de Colombia y en River Plate es buena, mientras que Racing institucionalmente esta igual o peor. Para que suceda una escena así tiene que haber condiciones externas que la faciliten. Como decía Ortega y Gasset, es el hombre y sus circunstancias.
A tres cuadras de allí en Independiente, ya hubo sillazos, renuncias, reproches y ahora como hubo cambio de entrenador y los resultados se están dando, todo parece encaminarse en una “ficticia” paz interna.
Entonces ya tenemos una primera respuesta: si la gente de Racing y la gente de Independiente no es tolerante con sus pares, ¿Cómo podrá serlo con el eterno rival? ¿Qué es lo que estamos pidiendo?
Si bien la violencia está globalizada (a Nicolas Burdisso le fracturaron la nariz de una piña hace unos años en un Inter- Valencia), hay valores y principios de educación y tolerancia que imprimen las conductas de los ciudadanos y son superiores.
En muchos países del primer mundo, si queres cruzar la calle y pones un pié en la acera, el auto que viene frena. Mientras que en nuestra sociedad no frenan muchas veces ni con la luz roja. Es muy común esta infracción que genera accidentes y hasta muertes.
Pero acá no existe el control suficiente como si en el primer mundo.
El Inter de Milan y el Milan, dos clubes italianos de gran historia y uno de los clásicos más importantes del mundo, comparten la cancha. ¿Por qué? ¿Que cambia? ¿Tan difícil es?
Se ha invertido mucho dinero en crear el Estadio Único de La Plata. ¿Y? ¿Se comparte? La verdad es que no. La bronca y el odio que se tienen los hinchas de Independiente y Racing, es la que se tienen los de Gimnasia y Estudiantes. Es un problema cultural. El fútbol es el deporte por excelencia de los argentinos, pero inherente a él hay un alto componente psicopatológico. Un exceso de pasión que roza con la violencia y la agresión.
Ahora en Colombia están “amaneciendo” con la violencia en el fútbol, tema que lastimosamente acá hemos tratado, investigado (hemos compilado y publicado en 2010 el libro “Futbol y Violencia: miradas y propuestas” con Jose Jozami, que conforma una mirada interdisciplinaria para este flagelo que sigue generando 260 muertes absurdas), abordado de muchas formas y no se logra prevenir.
La violencia existe en la sociedad, pero parece estar legitimada en el fútbol. Como la intolerancia.
Así de fácil, así de triste.
Pero no podemos resignarnos.

OCTUBRE 2013
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