Gonzalo Fliguer

Sin lugar a dudas es el deporte un factor primordial de la sociedad. Tanto así que es utilizado, por ejemplo, por los gobiernos para mantener el pensamiento de sus integrantes desviado de temas que se refieran al quehacer político. La historia nos muestra miles de ejemplos en donde el deporte juega un papel fundamental y, como es lógico, el periodismo le presta una gran atención. Por la popularidad del deporte, pero además por la gran cantidad de matices (sociológicos, psicológicos, políticos, etc.) que maneja.
Para un periodista deportivo es importantísimo reconocer esos distintos matices. No sólo debe conocer del juego en sí, sino también saber qué factores psicológicos hacen que un deportista actúe de tal o cual manera, dependiendo por ejemplo del deporte al cual se refiere (por ejemplo la diferencia entre deportistas de competencias individuales de competencias por equipos), de la idiosincrasia de cada deporte, etc.
Al igual que en el deporte en sí, la psicología deportiva no fue fácilmente recibida por el periodismo. Tan sólo debemos recordar las ideas de Dante Panzeri en su libro “Fútbol, dinámica de lo impensado”, lectura obligada para cualquier periodista deportivo que comience a andar esa profesión, en donde recalca que “el entrenador tiene que ser la única persona que forme parte de un cuerpo técnico. Los preparadores físicos y el resto de los integrantes del cuerpo técnico son inventos de personas que quieren ganar dinero con el fútbol”. Hoy en día es impensado que un deportista o que un equipo no tenga un preparador físico o un psicólogo, más allá de que aún está un poco la instalada la idea –sobre todo en deportes más populares como el fútbol- que el entrenador también cumple el rol de psicólogo.
Existen muchísimos ejemplos en el deporte que demuestran características psicológicas como determinantes en el resultado. El periodista debe conocer cuáles son ellas, para luego poder plasmarlas en su trabajo. ¿Cómo puede aseverar un periodista que un deportista no desarrolló correctamente su tarea sin conocer que no es lo mismo, por ejemplo, disputar un partido en su terreno de juego que en un campo rival? ¿Que no será el mismo enfrentamiento ante un colista en un ranking que ante alguien que lo está liderando? Muchas veces esto juega en contra del jugador pero, dependiendo de la personalidad del deportista, hasta puede jugarle a favor.
Un claro ejemplo de buen manejo de la motivación de un grupo pero mal manejo periodístico lo podemos encontrar en la final de la Copa Libertadores disputada entre Boca Juniors y Palmeiras de Brasil en el año 2000. El equipo dirigido por Carlos Bianchi había conseguido el título local y tenía la gran chance de coronarse campeón de América con lo que todo eso significa. En el partido de ida, jugado en Buenos Aires, el resultado final fue 2 a 2, lo que lógicamente beneficiaba al equipo brasileño, ya que la revancha se disputaría en Brasil. En la semana previa al segundo partido el entrenador de Palmeiras, el luego campeón mundial Luiz Scolari, declaró que su equipo ya era campeón y que el partido era “un trámite”. No sólo el entrenador realizó esas declaraciones, sino la prensa en general ya imaginaba al equipo brasileño triunfador, sin analizar por ejemplo la fortaleza anímica de los jugadores argentinos.
Seguramente la intención de Scolari era motivar a su equipo para que se sintiera superior a Boca Juniors, pero eso tal vez hizo que sus jugadores subestimaran a su rival. Carlos Bianchi utilizó esas declaraciones para motivar a su equipo, ya que recortó las declaraciones aparecidas en los diarios y las críticas periodísticas en general y las pegó en el vestuario antes del partido. Lógicamente eso despertó “bronca” en sus jugadores, quienes salieron a jugar en busca de “venganza”. Boca logró empatar y luego ganó por penales.
Pero no es necesario retrotraerse en demasía en el tiempo para encontrar algún otro ejemplo que demuestre no sólo la importancia de la psicología en los deportistas, sino también cómo muchas veces el periodismo y el entorno pueden influir sobre ellos. La referencia se centra en el triangular que se debió disputar para definir el torneo argentino de fútbol de Primera División de Argentina. Tigre, San Lorenzo y Boca fueron los contrincantes que se enfrentaron en una definición sin dudas de mucha presión psicológica. Tigre, envalentonado por ser un equipo de los de menor convocatoria e historia; Boca, con todos sus pergaminos y su experiencia en este tipo de competencias; y San Lorenzo, con un plantel muy aplomado pero con la presión de habérsele escapado en algún momento la punta de las posiciones de la que disfrutaba con comodidad. El equipo xeneize era tildado como favorecido por la organización (no es momento de análisis si esa acusación es correcta). Infinidad de notas se publicaron en los distintos medios indicando que los árbitros lo favorecían, como también se benefició al sortearse el fixture del mini-torneo. Para colmo, una floja actuación de Saúl Laverni, árbitro del cotejo entre San Lorenzo y Tigre que perjudicó al primero, influyó psicológicamente en sospechas de sus jugadores. Mentalmente, el jugador azulgrana asumía que “todos” estaban en contra de ellos. Por otra parte, también los medios pronosticaban que San Lorenzo prácticamente era campeón. Sólo debía vencer a Boca para lograr el éxito. Pero claro, los partidos hay que jugarlos. Boca se imponía por 2 a 1, resultado que le dejaba alguna chance de campeonar a San Lorenzo, dependiendo del resultado del último encuentro entre Boca y Tigre. Pero los jugadores de San Lorenzo, presionados, comenzaron a pegarle a sus rivales, terminando con nueve jugadores en el campo. Boca Juniors consiguió el tercer gol, lo que eliminó cualquier chance de ser campeón. Gonzalo Bergessio, jugador del perdedor, abandonó el campo de juego por haber sido expulsado, haciendo señas como dando a entender que el árbitro del partido había sido sobornado. Otro caso en donde la presión psicológica influyó sobre un plantel.
En tiempos tan sensacionalistas en los que muchas veces la dualidad sólo se centra en ganar o perder, sin otro resultado posible, es indisimulable la necesidad de analizar los distintos factores psicológicos que influyen en el deporte, para poder realizar una crítica verdadera e idónea.