Lic Julia Iguña

Muchos jugadores a la hora de competir, tratan de apoyarse en juegos mentales o pensamientos mágicos, como creer que usando ciertos elementos o diciendo algunas palabras, el juego ayudará a hacer una mejor performance.
El pensamiento es un tanteo de la realidad, de aquello que se me presenta y me dice como tengo que actuar y resolver un problema. Pero a veces, ante la falta de confianza proyectamos en objetos externos, valores o necesidades que no tenemos, creyendo que actuarán como refuerzo exterior de nuestra actuación, y que de esa manera tendremos más suerte.
Pensar que hay quien tiene mucha suerte en el golf es una equivocación. La suerte no existe. La suerte se presenta cuando la habilidad encuentra una oportunidad para demostrarla.
Una persona con éxito no difiere mucho de otra que no consigue lo que quiere en la vida y no es cuestión de suerte.

En la vida, como en el juego uno tiene lo que escoge, lo que nos sucede y obtenemos no viene gratis. Las cosas no son casuales, sino que son causales, es decir tiene una causa que las define.
Este tema, me disparo algo interesante para pensar y relacionarlo con el deporte y la actitud de un grande como es Tiger Woods. ¿Por qué Tiger usa una remera colorada el último día de un campeonato?
¿Será por superstición o por pasión?, ¿Porqué él adoptó ese comportamiento?, ¿Es simplemente un ritual o responde a un mayor propósito?
Realmente, responde a un mayor propósito para el juego de Tiger. Siempre ante un torneo va perfectamente vestido. Esto es así, porque su elegancia en el vestir le hace sentirse mentalmente bien, ayuda a sostener su lenguaje corporal y levantar su ego. Jamás lo hemos visto desprolijo, caminar con sus hombros caídos, su mirada baja o en una manera tímida al encarar un tiro.
En la competencia actúa con calma. Su pasar entre el público, no lo perturba. Llama la atención por la fuerza y el brillo de sus ojos centrados en el objetivo. Su manera de caminar, vestir y festejar cada tiro que realiza es su manera de autoalentarse.
Cuando Tiger era niño, su madre solía llevarlo al templo budista, y aprendió a poder llegar a estar en un estado de relajación absoluta, o lo que en golf llamamos “dejarse ir” o, “let it go”. Estos ejercicios de relajación y concentración, fueron luego practicados bajo las enseñanzas de Jay Brunza y Jim Flick, quien también entrenó a Jack Niclaus, y llegó a la conclusión, que el golf, empieza en su mente más que en una habilidad atlética. La disposición mental determina no solo el disfrute sino también la perfección que se desea lograr.

Tiger aprendió a ganar sabiduría calmando la mente, controlando las presiones. Tan solo piensa en jugar, lo que hace que su swing se ejecute libremente.
A veces Tiger da la impresión de ser un poco soberbio en su personalidad, pero no es así. Él está tan metido en ese estado de abstracción, que se aleja de cualquier elemento que le pudiera generar una amenaza.
La camisa colorada del Tiger tiene un impacto enorme en la actitud de su juego e influye en la manera de realzar sus convicciones.
¿Y porque el colorado? El colorado está asociado a la agresión y la asertividad. Las personas que eligen el tono colorado son personas motivadas, apasionadas, luchadoras, está relacionado al fuego interior y a actuar más seguro, sin miedo. Cuando va perdiendo, solo sentir ese tono sobre su piel, lo hace refocalizar y activar en lo que tiene que hacer. No es por superstición o por suerte, ya que Tiger sabe que cuanto mejor juegue, más suerte va a tener, y que para hacer buenos resultados, tiene que jugar con la cabeza y no con el corazón.
La teoría de los colores es usada en psicología como un test proyectivo de identificación. Partimos de la teoría de la autopercepción, según la cual actuamos de acuerdo a como pensamos o nos sentimos. Según como me sienta antes de un tiro así actuaré.
Cuando va perdiendo un torneo, ese color lo activa. Lo inspira y motiva para seguir adelante más allá de cualquier impedimento. Este principio tiene un gran impacto en la manera de jugar.

Cuando fallamos un tiro o un putt, de acuerdo a como lo encaremos, influirá en la manera del resultado de los hoyos siguientes. El golfista que se deja arrastrar por sus reacciones después de un enfado, pierde el control del juego. No se da cuenta que hay 18 hoyos de competición diferentes, y le es difícil salir del error para no continuarlo en el siguiente.
“Hoy no es mi día de suerte” No es así, yo diría “Hoy no puedo salir de mi enfado y volver a refocalizar en lo que tengo que hacer y poder divertirme”.
Cuando me refiero a cambiar su actitud de juego, me refiero a cambiar su lenguaje corporal y verbal.
Tiger Woods, el golfista más grande de nuestra generación, piensa de una manera peculiar alrededor del campo de golf. Él hace todo por una razón. Su camisa colorada no es un comportamiento que encubre una superstición, lo ayuda a activarse y jugar más agresivamente el último día de la competencia. Tiene confianza desde el principio hasta el final. Mantiene controladas las emociones la mayoría de las veces durante toda la vuelta. Sabe resistir las distracciones, y le da importancia a la tenacidad, la paciencia y la perseverancia.
Por más que no use su remera colorada trate de aprender un poco de la manera de pensar de un grande y el poder de concentración de Tiger. No se bajoneé ante un tiro mal dado, solo piense en el siguiente. Juegue tiro por tiro, toda la energía esta ahí, en su presente Si piensa más en el resultado que en lo que tiene que hacer, su mente se va al futuro y no es su aquí y ahora.
Déjese ir, solo preocúpese en atravesar la pelota, ayúdese con los sentidos, en el ruido del golpe, en su vuelo, en su forma y lugar de caída. Forme una imagen mental de lo que quiere hacer. Sienta, vibre, juegue y diviértase.

A veces el éxito se puede medir en un golpe y en la manera de cerrar un partido. Una pequeña diferencia en la ejecución lleva a una gran diferencia en el resultado, y esa es “la diferencia que marca la diferencia” de un grande como Tiger Woods.
“La presión no me importa, no la siento. Cada vez que afronto un desafío distinto, tengo una nueva expectativa”. “Mis objetivos serán siempre los mismos: aprender algo, divertirme y ganar”.(Tiger Woods.)