Lic. Marcelo Roffé

Introducción

La actuación de los Pumas emocionó a todos los argentinos.
Pero no solo a nosotros.
Se han vendido en el mundo 140.000 casacas de los Pumas.
Celeste y blanca.
El puma es un animal de agallas, de mucha garra, ganador, estéticamente bello.
En este Mundial, LOS PUMAS regaron la cancha de sudor, lucha, actitud, concentración, superación de obstáculos y buen juego para ojos exigentes.
Aquí tengo en mi mano un recorte del diario Clarín del día 27 de octubre del 2007. Su título es “ MULTA PARA DAVYDENKO POR NO ESFORZARCE AL MAXIMO”.
Y pienso que esto es exactamente lo contrario de lo que le pasó a nuestra selección de rugby. Y me dá orgullo . Lo otro es tenis e individual. Pero vale el comentario.

Claves del éxito

La primera pregunta que se hacían todos era si los Pumas trabajaron con psicólogo deportivo. La realidad es que no. La pregunta se desprendía de las actuaciones y también de las declaraciones de los jugadores (“el 80 por ciento es la cabeza” y cosas por el estilo), sumado al impecable y responsable liderazgo externo de Lofreda, la capitanía mediática y eficaz en lo público y en lo privado de Pichot , el vínculo sólido y afectivo entre sus integrantes.

El arranque fue arrollador.

Vencer al local con todo el público en contra, y transformar la presión en motivación, anunció el final.
Había una mentalidad muy fuerte, había que pagar la deuda de la temprana eliminación del Mundial de Australia 2003.
Y además era el fin de una etapa para muchos históricos que querían
despedirse bien.
Había experiencia y juventud.
Y se llegaba con altos rendimientos de muchos de ellos en ligas europeas de 1er nivel.
Una vez más, como ya lo hemos escrito, los procesos de trabajo a largo plazo, dan sus frutos en el tiempo. Para desmemoriados argentinos que abundan: Vigil y las leonas, Pekerman y los juveniles de fútbol, Magnano y el básquet, La legión y el tenis, etc.
El rugby tiene muchas virtudes para enseñarle al fútbol.
Un reglamento más permisivo que en el fútbol y menos violencia, el tercer tiempo y la amistad entre rivales ocasionales, su espíritu amateur, el saber de la tecnología como apoyatura permanente.
El deporte de elite encuentra su resultante en la armonización de cuatro aspectos claves: lo técnico, lo táctico, lo físico (en este deporte más que en ninguno) y lo mental.
Los PUMAS estaban fuertes en las 4 áreas y por eso son los terceros del mundo.
Vencieron rivales durísimos como Francia (la segunda vez, pensamos que iba a ser difícil por la sed de revancha del rival y por la desilusión de Sudáfrica pero salieron adelante), Irlanda, Escocia.
Con Sudáfrica cometieron errores que no habían cometido antes.
Fue el 1er partido que estuvieron abajo en el marcador y en el primer tiempo cometieron 8 errores de control.

¿Cómo analizarlo desde lo psicológico?

El rival también juega y obliga.
Más presión táctica y de la instancia (semifinal), más estrés, más errores forzados y no forzados.
¿En alguna cabeza el conformismo inconsciente de haber llegado entre los 4 primeros?
Como saberlo…
El rival también juega y salió campeón del mundo.
¿Había otro partido posible vs. Sudáfrica?
No lo sabemos. No hagamos la típica del diario del lunes.
¿Estaban para llegar a la final, era ese el objetivo?
Si que había más nerviosismo, el error de Hernández, los errores de Felipe Contepomi en los penales, la piña del mismo al final.
¿Nerviosismo antes o después porque las cosas no salían como fueron planeadas?
La realidad es que vendieron cara su derrota y que sin tener psicólogo especializado, los PUMAS veían videos motivacionales que mucho le aportaron. Entre otras cosas.
En el rugby son 15, la pelota como portadora de un mensaje recorre presurosa de una mano a la otra. Hay comunicación. Hay cohesión. Hay solidaridad. Hay conciencia del nosotros por encima del yo. No hay egoísmos. Hay un plus en el “uno para todos y todos para uno”. Siempre, como dice el negro Dolina, es más lindo ganar o perder con amigos.
Y los Pumas son la estrella como equipo, ahí reside una de las claves.

Conclusión final desde el resultado

Los argentinos confundimos a menudo rendimiento y resultado.
Tuve la posibilidad de ver el partido vs. Sudáfrica en un club en pantalla gigante.
Cuando empezó el partido éramos 300 personas.

Cuando finalizó quedamos 30.
Cuando el rival marcó un try al final del primer tiempo, se fueron 150. Cuando Argentina marcó un try durante el segundo tiempo volvieron 50.
Así somos.
Exitistas.
Inconformistas.
No valoramos más que salir campeones.
Nos educaron así.
Pobre de nosotros.
Siempre creemos que tenemos/somos más de lo que tenemos/somos.
Y después nos desilusionamos.
Como espectadores no disfrutamos, dramatizamos.
Luego Clarín puso tapa de gloria por el 3er puesto. Loable.
Porque no es fútbol. El fútbol es primero o nada.
Quinto no se valora, cuarto en básquet, poco, segundo en tenis, hum….
Los Pumas son un ejemplo a seguir.
Ya eran una marca. Hoy, con la fuerza de los resultados, nos transmitieron lo mejor que tienen. Pero no nos engañemos. Lo mejor fue el desempeño. Lo otro llega. Tarde o temprano. Si se trabaja para el éxito.

Bibliografía consultada:

-CHAPPIUS R., THOMAS R. “El equipo deportivo”, ed. Paidos.
-UCHA, F . “El papel de las emociones en el deporte” ed. UBA
-HESSELBEIN, GOLDSMITH Y BECKHARD “El líder del futuro” ,prólogo de Meter Drucker, Colección diario La Nación.